Historias de éxito – Clase Lex 2018 (Parte II)

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Los estudiantes de la Clase Lex 2018 de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico gozan de una diversidad de trasfondos e intereses que de seguro su aportación al País se dejará sentir muy pronto en muchos sectores de la sociedad puertorriqueña.

A continuación compartimos algunas de las historias de éxito de algunos de nuestros graduandos de la Clase Lex 2018 donde nos cuentan sus retos y logros en la Escuela de Derecho, y sus metas futuras.

 

Natalia Santiago Naranjo reconoce que uno de sus logros en la vida fue entrar a la Escuela de Derecho de la UPR ya que no creía que la iban a aceptar porque siempre veía esa meta tan lejana y difícil de alcanzar. Pasó su primer año con algunas dificultades pero fue superándolas a tiempo para cumplir con sus expectativas.

En el segundo año tomó la clase de Contratos Especiales con el profesor Juan Hernández López de Victoria y aún más le gustó la materia y tuvo como dice “el atrevimiento de enviarle un correo electrónico al profesor al culminar la clase solicitándole ser su asistente de cátedra”, a lo que él le contestó que al ser Profesor Adjunto no podía tener asistente de cátedra. Sin embargo, el profesor Hernández la entrevistó para un trabajo y al día de hoy lleva un año y tres meses trabajando con en su bufete. Esta experiencia le ha brindado la oportunidad de aprender diferentes áreas del Derecho y colaborar en un artículo de la Revista Jurídica de la UPR.

Natalia tuvo el honor de ser parte del programa piloto de la Escuela de Derecho con el Centro de Rehabilitación de Mujeres en Bayamón donde impartieron clases a un grupo de confinadas, y como anticipaba aprendió mucho más de lo que fue a enseñar. Esa experiencia la ha moldeado como futura abogada y le hizo confirmar que su pasión es el Derecho Penal. Dice que más que un logro fue una gran enseñanza y le llena de orgullo tener esos espacios en nuestra Escuela donde se brinda esperanza a quienes muchas veces son olvidados.

Durante sus años como estudiante tuvo que superar quebrantos de salud pero a pesar de eso, fue parte del Pro bono Enlace por dos años, trabajó en el Centro Integral de Ayuda a Víctimas (CIAV) y participó en la Clínica Penal Grave. Aspira a formar parte de la Judicatura como su abuelo quien fue el primer juez impedido en Puerto Rico que laboró en el Tribunal de Aguadilla. Por ahora, tiene planes de que, una vez culmine su Juris Doctor y tome la reválida, continuar laborando en el bufete del Lcdo. Hernández López de Victoria.

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Desde sus ocho años, Cynthia Morales Nieves desarrolló un interés por los problemas sociales del País y la necesidad de aportar en un futuro a Puerto Rico.  Sabía que quería estudiar Ciencias Sociales y luego Derecho. Sin embargo, completó un bachillerato en Humanidades en Estudios Pre Jurídicos y una segunda concentración en Ciencias Políticas en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.  Se graduó Magna Cum Laude, participó y ganó varias competencias a pesar de los muchos retos que enfrentó en parte por sus limitaciones económicas, tecnológicas, dominio del inglés y hasta de experiencias fuera del País.

Dudó de poder entrar a la Escuela de Derecho y se fue a estudiar una Maestría en Relaciones Públicas a la vez que siguió desempeñándose en esta área que entendía y dominaba. Pero no era su pasión porque se apartaba de su deseo de hacer una aportación social. Tuvo de frente la oportunidad de fijarse  en un mensaje que decía que “la fe te impulsa a lo imposible” y desde ese momento decidió retornar a su sueño de estudiar Derecho. Completó los requisitos para entrar a la Escuela de Derecho de la UPR y así logra romper con esa barrera que le impedía comenzar a cumplir su meta.

Durante sus años de estudios trabajaba y fue madre por primera vez teniendo que hacer ajustes para completar su Juris Doctor. Aun así colaboró con el Pro bono de Trata Humana cuyo mentor es el Dr. César Rey y trabaja en la realización de un libro sobre este tema y la mujer maltratada del cual ya tiene un primer borrador.   También participó de la Clínica de Educación Especial cuya mentora es la Lcda. María de los Ángeles Garay donde se ha hecho tan consciente de lo frustrante que son estos procesos y la necesidad de orientar a los padres sobre los derechos de los niños con discapacidad. “Tenemos mucho que aprender”, dice al tiempo que lamenta la pérdida de las oportunidades del Departamento de Educación de educar al País.

Cinthia obtuvo el Premio del Tercer Certamen sobre Escritos Jurídicos de la Fundación Tribunal Supremo de Puerto Rico correspondiente al año 2018 lo que le ha hecho muy feliz el poder traer ese Premio a la Escuela. El tema que desarrolló Cynthia fue titulado: “El Acceso a la Justicia como Derecho Humano Fundamental: Llamado Constitucional al Desarrollo de Nuestra Democracia”. En síntesis el artículo tuvo como objetivo confrontar al lector con el llamado que hace la Constitución de Puerto Rico a ser vanguardistas en el entendimiento de los derechos constitucionales y derechos humanos, con el fin de construir una sociedad más justa donde el disfrute de las libertades y derechos sea día a día más patente. Reflexiona, además, sobre la conclusión obligada de reconocer el acceso a la justicia como un derecho fundamental que se desprende del derecho a la inviolabilidad humana, a la vida y a la igualdad, y la necesidad de comenzar a implementarlo desde lo más básico: los asuntos procesales.

Su compromiso con el Acceso a la Justicia lo puso en práctica en la Clínica de Educación Especial dando voz a los niños y niñas que necesitan la protección legal para recibir la educación a la que tienen derecho. Cynthia es un ejemplo vivo del compromiso con la justicia y el bien común.

Entre sus planes está seguir estudiando la Maestría en Derecho. Dice que siente un agradecimiento profundo a la Facultad y a la Decana Neptune por tantas experiencias gratificantes vividas en la Escuela.

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