{"id":1280,"date":"2018-01-19T15:02:06","date_gmt":"2018-01-19T15:02:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistajuridica.uprrp.edu\/inrev\/?p=1280"},"modified":"2018-01-19T15:02:06","modified_gmt":"2018-01-19T15:02:06","slug":"justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-principios-constitucionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2018\/01\/19\/justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-principios-constitucionales\/","title":{"rendered":"Justicia coja para v\u00edctimas de la pornovenganza: Principios constitucionales"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><strong>ART\u00cdCULO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por: Jean-Carlo Andr\u00e9s P\u00e9rez Nieves<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">*<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Lajuan Wood, una joven residente de Texas, regresaba a su casa cuando se enter\u00f3 por medio de unas amistades que aparec\u00eda desnuda en una serie de fotograf\u00edas publicadas en la edici\u00f3n de febrero de 1980 de la popular revista pornogr\u00e1fica <em>Hustler<\/em>. Para la sorpresa de Lajuan, como de su esposo Billy Wood, la revista hab\u00eda publicado tres im\u00e1genes de ella bajo <em>Beaver Hunt<\/em>, una secci\u00f3n dedicada a la publicaci\u00f3n de fotograf\u00edas de modelos amateurs f\u00e9minas posando al desnudo.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> Las im\u00e1genes estaban acompa\u00f1adas de la siguiente nota al calce: \u201cPhoto by Husband . . . . Lajuan Wood is a 22-year old housewife and mother from Bryan, Texas, whose hobby is collecting arrowheads. Her fantasy is \u2018to be screwed by two bikers\u2019\u201d.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Las fotos eran reales. La pareja de esposos se hab\u00eda tomado una serie de fotograf\u00edas al desnudo con el prop\u00f3sito de mantenerlas privadas en su rec\u00e1mara.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a> Seg\u00fan revel\u00f3 la investigaci\u00f3n criminal, las fotos hab\u00edan sido robadas y publicadas de manera fraudulenta por un vecino. Ante estos hechos, Lajuan y su esposo demandaron a Hustler Magazine, Inc. por da\u00f1os severos a la reputaci\u00f3n de ambos, en lo que se considera que fue el primer caso de pornovenganza que lleg\u00f3 a los tribunales en los Estados Unidos.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup><sup>[4]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>El caso de Lajuan no est\u00e1 desligado de la realidad actual. De hecho, el desarrollo de la tecnolog\u00eda ha facilitado la difusi\u00f3n de material pornogr\u00e1fico en maneras \u201cm\u00e1s atractivas [para fomentar]en las personas la <em>creaci\u00f3n<\/em> y <em>distribuci\u00f3n<\/em> de pornograf\u00eda creada por ellos mismos\u201d.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup><sup>[5]<\/sup><\/sup><\/a> La facilidad con la cual se distribuye y se obtiene acceso a material sexual gr\u00e1fico es cada d\u00eda m\u00e1s evidente. La posibilidad de que dicho material sea compartido o publicado sin el consentimiento de las personas involucradas en las im\u00e1genes o videos es aun m\u00e1s alarmante. Una vez difundido dicho material, detener el da\u00f1o es virtualmente imposible. Las personas que sufren ese tipo de da\u00f1o, lo sepan o no, son v\u00edctimas de la pornovenganza.<\/p>\n<p>Este es el primero de una serie de art\u00edculos donde se pretende establecer los contornos que definen la pornovenganza como ofensa a la luz de los principios constitucionales del derecho a la intimidad y la libertad de expresi\u00f3n. El acto de crear material audiovisual sexualmente sensible est\u00e1 impregnado, sin duda, de un elemento expresivo. No obstante, este escrito busca persuadir al lector de que esta expresi\u00f3n no puede considerarse protegida a expensas del derecho constitucional a la intimidad. En estos casos, el derecho a la privacidad debe funcionar como escudo ante los ataques que la pornovenganza representa a la dignidad y honra de la v\u00edctima.<\/p>\n<p><strong>I. \u00bfQu\u00e9 es la pornovenganza?<\/strong><\/p>\n<p>De entrada, el t\u00e9rmino <em>pornovenganza<\/em> resulta problem\u00e1tico. La <em>venganza<\/em> como concepto connota un elemento de represalia vindicativa en respuesta a una acci\u00f3n u omisi\u00f3n anterior.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup><sup>[6]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, la pornovenganza no necesariamente se ajusta a una definici\u00f3n tan restrictiva. La delimitaci\u00f3n del vocablo <em>venganza<\/em> dentro del t\u00e9rmino <em>pornovenganza<\/em> \u201cno es solo enga\u00f1osa, sino que reduce burdamente sus efectos, pues falla en plasmar adecuadamente la tortura mental que causa a las v\u00edctimas\u201d.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup><sup>[7]<\/sup><\/sup><\/a> Aunque es cierto que muchos de los casos de pornovenganza suceden a trav\u00e9s de exparejas que act\u00faan en represalia a acciones relacionadas con sus respectivas relaciones sentimentales, la gran mayor\u00eda de los casos son motivados por otros elementos como entretenimiento, lucro, ri\u00f1as personales y notoriedad, y pueden suceder tanto por personas involucradas directamente con las v\u00edctimas como por terceros desconocidos.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup><sup>[8]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan las profesoras Danielle Keats Citron y Mary Anne Franks, la pornovenganza \u201cinvolucra la [difusi\u00f3n] de im\u00e1genes gr\u00e1ficas sexualmente expl\u00edcitas de individuos sin su consentimiento\u201d.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup><sup>[9]<\/sup><\/sup><\/a> De esta definici\u00f3n b\u00e1sica, se pueden reconocer tres elementos principales que, como m\u00ednimo, deben ser objeto de toda reglamentaci\u00f3n de este tipo: (1) im\u00e1genes gr\u00e1ficas sexualmente expl\u00edcitas de un individuo o individuos, (2) que sean difundidas, y (3) sin consentimiento de quien o quienes aparecen en ellas.<\/p>\n<p>En la actualidad, la pornovenganza es una criatura amorfa de la tecnolog\u00eda emergente que se ha inmiscuido en la zona compleja que representa, para fines jur\u00eddicos, el ciberespacio. Sin embargo, los elementos que la componen siguen siendo tan b\u00e1sicos como los que present\u00f3 el caso de <em>Hustler<\/em> en los a\u00f1os ochenta. La tarea es la misma: intentar defender el derecho constitucional a mantener los aspectos m\u00e1s \u00edntimos del ser humano protegidos de toda divulgaci\u00f3n realizada sin consentimiento, <em>sin<\/em> lacerar el derecho fundamental a poder expresarse libremente.<\/p>\n<p><em>A. La pornovenganza: \u00bfEs expresi\u00f3n protegida?<\/em><\/p>\n<p>La libertad de expresi\u00f3n ostenta un alto grado jer\u00e1rquico de protecci\u00f3n individual, tanto bajo la Primera Enmienda de la Constituci\u00f3n federal como bajo la cuarta secci\u00f3n de la Carta de Derechos de la Constituci\u00f3n de Puerto Rico.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup><sup>[10]<\/sup><\/sup><\/a> En <em>U.S. v. O\u2019Brien<\/em>, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos determin\u00f3 que la Primera Enmienda, generalmente, est\u00e1 dirigida a proteger la expresi\u00f3n y no todo tipo de conducta.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup><sup>[11]<\/sup><\/sup><\/a> No obstante, en <em>Spence v. Washington<\/em>, el Tribunal determin\u00f3 que la conducta, cuando es expresiva, tambi\u00e9n est\u00e1 salvaguardada bajo la Primera Enmienda si esta: (1) compone la intenci\u00f3n de transmitir un mensaje particular, y (2) si ese mensaje tiene una alta probabilidad de que sea entendido por aquellos que lo reciban.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup><sup>[12]<\/sup><\/sup><\/a> C\u00f3nsono con ese dictamen, en <em>Texas v. Johnson<\/em> el Tribunal determin\u00f3 que la conducta expresiva puede componer expresi\u00f3n simb\u00f3lica cuando esta, adem\u00e1s de poseer suficientes elementos comunicativos, no cae dentro de alguna de las categor\u00edas espec\u00edficas identificadas por la jurisprudencia como carentes de protecci\u00f3n constitucional.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup><sup>[13]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha expresado reiteradamente que cualquier impugnaci\u00f3n a la protecci\u00f3n de la Primera Enmienda, cuando se trate de expresi\u00f3n protegida basada en contenido (o <em>content-based<\/em>), generalmente requerir\u00e1 satisfacer el est\u00e1ndar adjudicativo m\u00e1s riguroso: el escrutinio estricto.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup><sup>[14]<\/sup><\/sup><\/a> De esta manera, los tribunales se han mostrado reacios en validar la constitucionalidad de intentos por reglamentar el ejercicio de la libre expresi\u00f3n en el Internet.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup><sup>[15]<\/sup><\/sup><\/a> En el caso de la pornograf\u00eda, el Tribunal Supremo federal nunca la ha clasificado, bajo concepto general, como una de las categor\u00edas de expresi\u00f3n carentes de la protecci\u00f3n de la Primera Enmienda.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup><sup>[16]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, ha trazado la l\u00ednea en tres instancias principales: (1) cuando se trata de creaci\u00f3n, distribuci\u00f3n o posesi\u00f3n de pornograf\u00eda infantil;<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup><sup>[17]<\/sup><\/sup><\/a> (2) cuando se trata de material indecente y no adecuado para ni\u00f1os (no obstante, puede regularse, m\u00e1s no prohibirse),<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup><sup>[18]<\/sup><\/sup><\/a> y (3) cuando se trata de material obsceno.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup><sup>[19]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Se presume no obsceno todo material que no rebase el est\u00e1ndar de obscenidad definido en <em>Miller v. California<\/em>.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup><sup>[20]<\/sup><\/sup><\/a> En <em>Miller<\/em>, el Tribunal Supremo federal estableci\u00f3 que una expresi\u00f3n es obscena, y por lo tanto no merece protecci\u00f3n bajo la Primera Enmienda, si apela a un inter\u00e9s lascivo que representa conducta sexual patentemente ofensiva y \u2014tomado el material en su totalidad y basado en est\u00e1ndares comunitarios contempor\u00e1neos\u2014 carece de cualquier tipo de valor literario, cient\u00edfico, art\u00edstico o pol\u00edtico.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup><sup>[21]<\/sup><\/sup><\/a> N\u00f3tese, sin embargo, que el est\u00e1ndar de <em>Miller<\/em> sobre material pornogr\u00e1fico ha sido interpretado y aplicado laxamente. Tanto el Congreso como los tribunales han evitado clasificar la pornograf\u00eda como un tipo de expresi\u00f3n especial bajo la Primera Enmienda, sino que la han tratado, cuando no constituya pornograf\u00eda infantil, como material indecente, mas no obsceno.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup><sup>[22]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Quienes promueven mayores protecciones contra la pornovenganza argumentan que este tipo de expresi\u00f3n rebasa el est\u00e1ndar de <em>Miller<\/em>, porque, al promocionarse como pornograf\u00eda difundida sin consentimiento de la v\u00edctima, apela a un inter\u00e9s lascivo, inherentemente ofensivo y carente de todo tipo de valor literario, cient\u00edfico, art\u00edstico o pol\u00edtico; por tanto, argumentan, es posible prohibirlo sin lacerar el principio de la libertad de expresi\u00f3n.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup><sup>[23]<\/sup><\/sup><\/a> Bajo esta postura, la diferencia esencial entre la pornograf\u00eda legal y la pornovenganza es que, en la primera, se presume que existe consentimiento entre las partes involucradas a difundir como expresi\u00f3n el contenido del material audiovisual, aun cuando este contenga aspectos \u00edntimos y sensibles de las personas involucradas, mientras que, en la segunda, el ofensor se aprovecha precisamente de esa falta de consentimiento para distribuir las fotograf\u00edas para apelar al inter\u00e9s lascivo de un tercero con la voluntad de observar. Bajo esta l\u00f3gica, la pornovenganza no podr\u00eda considerarse como un ejercicio de expresi\u00f3n protegida. Este planteamiento, aunque persuasivo, no ha sido evaluado a\u00fan por los tribunales de \u00faltima instancia, tanto en la jurisdicci\u00f3n federal, como en la estatal.<\/p>\n<p><em>\u00a0B.\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 14px\">Invasi\u00f3n crasa a la intimidad<\/em><\/p>\n<p>El derecho a protegerse contra la invasi\u00f3n a la privacidad lleg\u00f3 al derecho com\u00fan estadounidense por la influencia de un art\u00edculo escrito en 1890 por Samuel D. Warren y Louis D. Brandeis, titulado <em>The Right to Privacy<\/em>.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup><sup>[24]<\/sup><\/sup><\/a> En este art\u00edculo se hablaba de un \u201cderecho a estar en paz\u201d,<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup><sup>[25]<\/sup><\/sup><\/a> principio reconocido como aplicable en el contexto de la libertad de expresi\u00f3n en <em>F.C.C. v. Pacifica Foundation<\/em>.<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup><sup>[26]<\/sup><\/sup><\/a> En <em>Pacifica<\/em>, una mayor\u00eda del tribunal reconoci\u00f3 que \u201cel material ofensivo e indecente diseminado a trav\u00e9s de la radio atenta . . . contra el principio de privacidad en el hogar\u201d.<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup><sup>[27]<\/sup><\/sup><\/a> El tribunal taxativamente expres\u00f3 que \u201cen la privacidad del hogar . . . el derecho del individuo a estar en paz claramente sobrepasa los derechos de la Primera Enmienda que puedan proteger al intruso\u201d.<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup><sup>[28]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Distinto a los Estados Unidos, la Constituci\u00f3n de Puerto Rico reconoce expresamente el derecho a la intimidad y la protecci\u00f3n ante ataques a la reputaci\u00f3n del ser humano en las secciones uno (\u201c[l]a dignidad del ser humano es inviolable\u201d) y ocho (\u201c[t]oda persona tiene derecho a protecci\u00f3n de ley contra ataques abusivos a su honra, a su reputaci\u00f3n y a su vida privada o familiar\u201d) de su Carta de Derechos.<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup><sup>[29]<\/sup><\/sup><\/a> El Tribunal Supremo de Puerto Rico, en<em> ELA v. Hermandad de Empleados<\/em>, lo reconoci\u00f3 como derecho protegido de factura m\u00e1s ancha que el reconocido por el Tribunal federal en la Constituci\u00f3n de Estados Unidos.<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup><sup>[30]<\/sup><\/sup><\/a> Tambi\u00e9n, el Tribunal lo aplic\u00f3 entre figuras privadas en <em>Arroyo v. Rattan Specialties, Inc.<\/em><a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup><sup>[31]<\/sup><\/sup><\/a> Asimismo, lo reconoci\u00f3 como derecho que opera <em>ex proprio vigore<\/em>, aun a falta de legislaci\u00f3n, en <em>El Vocero de PR v. ELA<\/em>.<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup><sup>[32]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>A su vez, seg\u00fan el profesor Carlos Ramos, el Tribunal Supremo de Puerto Rico defini\u00f3 en<em> L\u00f3pez Tristani v. Maldonado<\/em> el derecho a la intimidad \u201ccomo un componente de la personalidad lo cual impone a toda persona el deber de no inmiscuirse en la vida privada o familiar de los dem\u00e1s seres humanos\u201d.<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup><sup>[33]<\/sup><\/sup><\/a> Adem\u00e1s, plante\u00f3 que \u201cla \u2018imagen propia constituye un atributo fundamental con el cual se individualiza socialmente a la persona, es decir es parte de la identidad personal\u2019 y por tanto vinculado a la intimidad y honor de la persona\u201d.<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup><sup>[34]<\/sup><\/sup><\/a> Por lo tanto, en aquellos casos donde se espera que exista una expectativa razonable de intimidad sobre el material audiovisual, la grabaci\u00f3n o distribuci\u00f3n no consentida constituye un agravio a la dignidad del ser humano.<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup><sup>[35]<\/sup><\/sup><\/a> Al difundirse una imagen \u00edntima sin consentimiento, se le roba al ser humano el poder de decidir c\u00f3mo maneja ante el mundo los elementos m\u00e1s b\u00e1sicos y privados de su identidad, a la vez que fuerza a la v\u00edctima a debatirlos en la esfera p\u00fablica donde, con mucha probabilidad, no tendr\u00e1 las herramientas pr\u00e1cticas para reivindicarse.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de compartir material sexualmente expl\u00edcito sobre uno mismo recae dentro de las facultades aut\u00f3nomas que tiene el ser humano y componen, indudablemente, un ejercicio de expresarse, independientemente de si esa expresi\u00f3n est\u00e1 protegida constitucionalmente o no.<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup><sup>[36]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, cuando la intenci\u00f3n de difundir material de esa \u00edndole no est\u00e1 presente, o cuando esa decisi\u00f3n ha sido tomada por otra persona, se activan unas violaciones al deseo de mantener aspectos \u00edntimos privados del resto del mundo. Esta diferencia esencial es marcada por la falta o vicio del consentimiento de la v\u00edctima.<\/p>\n<p>C\u00f3nsono con ese planteamiento, el Tribunal Supremo federal expres\u00f3 en <em>Snyder v. Phelps<\/em> que \u201cno toda expresi\u00f3n tiene la misma importancia y donde est\u00e9n involucrados asuntos con significado puramente privados, las protecciones de la Primera Enmienda son menos rigurosas\u201d.<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup><sup>[37]<\/sup><\/sup><\/a> En esa actitud, el Octavo Circuito en <em>U.S. v. Petrovic<\/em> rechaz\u00f3 una invitaci\u00f3n para reconocer como expresi\u00f3n protegida la publicaci\u00f3n de numerosas fotograf\u00edas y v\u00eddeos \u00edntimos de una mujer por su expareja, aun cuando algunos de estos fueron grabados con consentimiento de la v\u00edctima. En este caso, la ausencia de legislaci\u00f3n que criminalizara la pornovenganza oblig\u00f3 al Tribunal a resolver confirmando el delito de extorsi\u00f3n.<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup><sup>[38]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n preliminar<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro estado de derecho no debe tratar a la pornovenganza como pornograf\u00eda legal ni tampoco permitir su difusi\u00f3n al amparo de las protecciones constitucionales que otorga la Primera Enmienda. La facilidad e inmediatez con la cual se propaga el material sexualmente sensible, sobre todo a ra\u00edz de los desarrollos tecnol\u00f3gicos, \u2014sumado a la dificultad de obtener un remedio legal de manera expedita y efectiva\u2014 atentan directamente contra uno de los derechos m\u00e1s preciados y fundamentales del ser humano: su dignidad.<\/p>\n<p>Aun cuando parecer\u00eda claro que la pornovenganza debiera ser erradicada, el trayecto para las v\u00edctimas en el plano jur\u00eddico ha sido escabroso. En el pr\u00f3ximo art\u00edculo analizaremos c\u00f3mo la falta de legislaci\u00f3n efectiva, que pase el cedazo de constitucionalidad, puede crear unos problemas para las v\u00edctimas de la pornovenganza. A estos efectos, la realidad actual de estas v\u00edctimas es que est\u00e1n, para efectos pr\u00e1cticos, desprovistas de un derecho efectivo que las proteja.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">*<\/a> El autor es Editor Titular de <em>In Rev<\/em> y estudiante de tercer a\u00f1o de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[1]<\/a> Wood v. Hustler Magazine, Inc., 736 F.2d 1084, 1086 (5th Cir. 1984).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[2]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[3]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 1085.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[4]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 1086; Diane Bustamante, <em>Florida Joins the Fights against Revenge Porn: Analysis of Florida\u2019s New Anti-Revenge Porn Law<\/em>, 12 FIU L. REV. 359, 360 (2017).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[5]<\/a> Bustamante, <em>supra <\/em>nota 4 (<em>citando a <\/em>Taylor Linkous, <em>It\u2019s Time for Revemge Porn to Get a Taste of its Own Medicine: An Argument of the Federal Criminalization of Revenge Porn<\/em>, 20 RICH. J.L. &amp; TECH. 14, 5 (2014)) (\u00e9nfasis suplido) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[6]<\/a> El Black\u2019s Law Dictionary define <em>venganza<\/em> como \u201crepresalia vindicativa contra quien comete, o da la percepci\u00f3n de cometer; la imposici\u00f3n de un castigo con el prop\u00f3sito de desquitarse\u201d. <em>Revenge<\/em>, BLACK\u2019S LAW DICTIONARY (10th ed. 2014) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[7]<\/a> <em>V\u00e9ase <\/em>Bustamante, <em>supra<\/em> nota 4, en la p\u00e1g. 364. <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n<\/em> <em>Nonconsensual Pornography: A Common Offense, <\/em>CYBER CIVIL RIGHTS INITIATIVE, (12 de junio de 2017), <a href=\"https:\/\/www.cybercivilrights.org\/2017-natl-ncp-research-results\/\">https:\/\/www.cybercivilrights.org\/2017-natl-ncp-research-results\/<\/a> (cita omitida) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[8]<\/a> Tomando en cuenta este problema, Danielle Keats Citron y Mary Anne Franks acu\u00f1an el t\u00e9rmino <em>pornograf\u00eda no consentida<\/em>, pues recoge mejor el esp\u00edritu general que se le da al concepto de <em>porno-venganza<\/em>. Sin embargo, las autoras reconocen que, tanto a nivel popular, como acad\u00e9mico, los conceptos <em>revenge porn<\/em>, <em>cyber rape<\/em> e <em>involuntary porn<\/em>, son utilizados de manera intercambiables y que el significado de estos para la comunidad acad\u00e9mica es, esencialmente, el mismo. Danielle K. Citron &amp; Mary A. Franks, <em>Criminalizing Revenge Porn<\/em>, 49 WAKE FOREST L. REV. 345, 346 (2014). Para prop\u00f3sitos de esta serie de art\u00edculos, y en el inter\u00e9s de mantener la uniformidad, se utilizar\u00e1 el t\u00e9rmino <em>pornovenganza<\/em> de manera inclusiva.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[9]<\/a> <em>Id<\/em>. en la p\u00e1g. 346 (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[10]<\/a> U.S. CONST. amend. I; CONST. PR art. II, \u00a7 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[11]<\/a> U.S. v. O\u2019Brien, 391 U.S. 367 (1968).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[12]<\/a> Spence v. State of Wash., 418 U.S. 405, 410-11 (1974).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[13]<\/a> Texas v. Johnson, 491 U.S. 397 (1989) (resolviendo que la quema de una bandera como cr\u00edtica a una administraci\u00f3n de gobierno es expresi\u00f3n simb\u00f3lica protegida por la Primera Enmienda). En una serie de casos, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos determin\u00f3 que existen ciertas conductas expresivas a las que no le asistir\u00e1n la protecci\u00f3n de la Primera Enmienda. Estas conductas y expresiones incluyen aquellas que incitan a una conducta criminal inminente, incitaci\u00f3n a la violencia, amenazas, obscenidad, entre otras. Citron &amp; Franks, s<em>upra<\/em> nota 8, en la p\u00e1g. 375.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[14]<\/a> Turner Broadcasting System, Inc. v. F.C.C., 512 U.S. 622 (1994).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[15]<\/a> JAMES GRIMMELMANN, INTERNET LAW: CASES &amp; PROBLEMS 168 (7th ed. 2017).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[16]<\/a> ERWIN CHEMERINSKY, CONSTITUTIONAL LAW: PRINCIPLES AND POLICIES 1073 (5th ed. 2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[17]<\/a> Ashcroft v. Free Speech Coalition, 535 U.S. 234 (2002).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[18]<\/a> Reno v. American Civil Liberties Union, 521 U.S. 844 (1997).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[19]<\/a> Miller v. California, 413 U.S. 15 (1973).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[20]<\/a><em> Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[21]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[22]<\/a> GRIMMELMANN, <em>supra<\/em> nota 15, en la p\u00e1g. 169.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[23]<\/a> Citron &amp; Franks, <em>supra<\/em> nota 8, en las p\u00e1gs. 384-85. <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n <\/em>Bustamante, <em>supra<\/em> nota 4, en la p\u00e1g. 375.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[24]<\/a> Samuel Warren &amp; Louis Brandeis, <em>The right to privacy<\/em>, 4 HARV. L. REV. 193 (1890).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[25]<\/a> <em>Id<\/em>. en la p\u00e1g. 195 (<em>citando a<\/em> THOMAS COOLEY, COOLEY ON TORTS 29 (1890)) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[26]<\/a> F.C.C. v. Pacifica Foundation, 438 U.S. 726, 748 (1978).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[27]<\/a> <em>Id<\/em>. (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[28]<\/a> <em>Id.<\/em> (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[29]<\/a> CONST. PR. art. II, \u00a7\u00a7 1, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[30]<\/a> ELA v. Hermandad de Empleados, 104 DPR 436 (1975).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[31]<\/a> Arroyo v. Rattan Specialties, Inc., 117 DPR 35 (1986)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[32]<\/a> El Vocero de PR v. ELA, 131 DPR 356 (1992).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[33]<\/a> Carlos Ramos Gonz\u00e1lez, <em>La inviolabilidad de la dignidad humana: lo indigno de la b\u00fasqueda de expectativas razonables de intimidad en el derecho constitucional puertorrique\u00f1o<\/em>, 45 REV. JUR. UIPR 185, 194 (2010).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[34]<\/a> <em>Id<\/em>. (<em>citando a<\/em> L\u00f3pez Tristani v. Maldonado, 186 DPR 838 (2006)).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[35]<\/a> <em>V\u00e9ase<\/em> Ramos Gonz\u00e1lez, <em>supra <\/em>nota 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[36]<\/a> <em>V\u00e9ase supra<\/em> texto que acompa\u00f1a la nota 14. Como mencion\u00e9, hay ciertos tipos de expresiones y conductas expresivas que no tendr\u00e1n la protecci\u00f3n estricta de la Primera Enmienda y pueden ser reguladas por el gobierno.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[37]<\/a> Snyder v. Phelps, 562 U.S. 443, 452 (2011) (<em>citando a<\/em> Hustler Magazine Inc. v. Falwell, 485 U.S. 46 (1988) (cita omitida)) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[38]<\/a> U.S. v. Petrovic, 701 F.3d 849 (8th Cir. 2012).\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO Por: Jean-Carlo Andr\u00e9s P\u00e9rez Nieves* Introducci\u00f3n Lajuan Wood, una joven residente de Texas, regresaba a su casa cuando se enter\u00f3 por medio de unas amistades que aparec\u00eda desnuda en una serie de fotograf\u00edas publicadas en la edici\u00f3n de febrero de 1980 de la popular revista pornogr\u00e1fica Hustler. Para la sorpresa de Lajuan, como de<\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2018\/01\/19\/justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-principios-constitucionales\/\" title=\"Read More\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":1284,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,2],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1280","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-articulos","8":"category-escritos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1280"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1280\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1284"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}