{"id":1287,"date":"2018-01-23T03:11:22","date_gmt":"2018-01-23T03:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistajuridica.uprrp.edu\/inrev\/?p=1287"},"modified":"2018-01-23T03:11:22","modified_gmt":"2018-01-23T03:11:22","slug":"justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-agravios-desprovistos-de-proteccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2018\/01\/23\/justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-agravios-desprovistos-de-proteccion\/","title":{"rendered":"Justicia coja para v\u00edctimas de la pornovenganza: Agravios desprovistos de protecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><strong>ART\u00cdCULO<\/strong><\/p>\n<p>Por: Jean-Carlo Andr\u00e9s P\u00e9rez Nieves<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>*<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En 1984, LaJuan Wood prevaleci\u00f3 en un pleito donde reclamaba que su derecho a la privacidad hab\u00eda sido violado.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> En ese caso, la revista pornogr\u00e1fica <em>Hustler<\/em> hab\u00eda publicado tres fotograf\u00edas de Wood desnuda sin su consentimiento.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a> El Tribunal determin\u00f3 que la revista hab\u00eda sido negligente en el proceso de verificar un documento de consentimiento fraudulento y que, como consecuencia, la revista dio la impresi\u00f3n equivocada, no solo de que Wood hab\u00eda consentido a posar desnuda, sino tambi\u00e9n que ten\u00eda cierta fantas\u00eda sexual.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a> Aunque Wood prevaleci\u00f3 en el caso, el dictamen del Tribunal no aclar\u00f3 si la decisi\u00f3n de publicar, sin alteraciones, una fotograf\u00eda sexualmente expl\u00edcita enviada por un tercero sin el consentimiento de la persona que aparece en la imagen es causa suficiente para encontrar a una publicaci\u00f3n responsable civilmente.<\/p>\n<p>En la actualidad, esta interrogante tendr\u00eda que replantearse. A la luz del desarrollo del Derecho d\u00e9cadas despu\u00e9s del caso <em>Wood v. Hustler<\/em>, la pol\u00edtica p\u00fablica a nivel federal ha evolucionado para atender los retos jur\u00eddicos que presenta la tecnolog\u00eda para la libertad de expresi\u00f3n y prensa.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup><sup>[4]<\/sup><\/sup><\/a> Entre esos avances, se encuentra el desarrollo del poder intermediario en el manejo de informaci\u00f3n en la Internet,<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup><sup>[5]<\/sup><\/sup><\/a> es decir, la pol\u00edtica p\u00fablica federal de conceder flexibilidad a editoriales y publicadores que sirven como meros intermediarios en la publicaci\u00f3n de contenido generado por terceros.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup><sup>[6]<\/sup><\/sup><\/a> Bajo esta premisa, un caso como el de Wood, en el contexto de una publicaci\u00f3n digital, probablemente hubiese producido el resultado contrario. Por tanto, el contenido obtenido por medio de la pornovenganza es diseminado en distintas publicaciones en la Internet sin que exista un remedio real y efectivo que lo impida, puesto que los publicadores se escudan detr\u00e1s de reclamos de inmunidad para publicar contenido sin exponerse a ser acusados por el gobierno o demandados por los agraviados.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo anterior, discutimos los contornos del concepto de la pornovenganza a la luz de los derechos constitucionales a la intimidad y la libertad de expresi\u00f3n; concluimos que la pornovenganza constituye una amenaza para la dignidad del ser humano y no debe ser catalogada como expresi\u00f3n protegida.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup><sup>[7]<\/sup><\/sup><\/a> Partiendo de esa premisa, entendemos necesario tambi\u00e9n rese\u00f1ar el alcance de la responsabilidad de los publicadores frente a reclamos de v\u00edctimas de la pornovenganza y la extrema dificultad que estas enfrentan al momento de intentar obtener remedios efectivos contra aquellas entidades que \u2014aunque no son las que generar\u00e1n el contenido\u2014 s\u00ed son responsables de darle publicidad. Con eso en mente, \u00bfpuede un sitio web o una aplicaci\u00f3n responder por la publicaci\u00f3n de material sexualmente sensible, producto de la pornovenganza?<\/p>\n<p><strong>I. La criminalizaci\u00f3n de la pornovenganza<\/strong><\/p>\n<p><em>A. El ofensor directo<\/em><\/p>\n<p>La pornovenganza es un fen\u00f3meno relativamente reciente. No obstante, sus efectos han generado mucha preocupaci\u00f3n. Aunque el tema ha reverberado en las legislaturas estatales de muchas jurisdicciones, solo algunas han logrado implementar con \u00e9xito alg\u00fan tipo de medida penal o civil que atienda directamente el asunto.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup><sup>[8]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, muchos de estos proyectos pecan de criminalizar ampliamente la expresi\u00f3n y, por ende, contravienen la Primera Enmienda.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup><sup>[9]<\/sup><\/sup><\/a> Estudiosos, como Sarah Jeong, entienden que estos problemas ocurren por la ambig\u00fcedad que representa el concepto de la pornovenganza, puesto que es f\u00e1cil privar inadvertidamente derechos colaterales ligados a esa conducta ofensiva.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup><sup>[10]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Similar a la mayor\u00eda de los estados, Puerto Rico no tiene legislaci\u00f3n dirigida de manera espec\u00edfica a tipificar como delito la pornovenganza. Sin embargo, el C\u00f3digo Penal incluye provisiones que atienden algunos de los asuntos ligados a los casos de esta \u00edndole.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup><sup>[11]<\/sup><\/sup><\/a> De esta manera, nuestro C\u00f3digo Penal atiende delitos asociados como el manejo de material obsceno,<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup><sup>[12]<\/sup><\/sup><\/a> la extorsi\u00f3n,<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup><sup>[13]<\/sup><\/sup><\/a> las amenazas,<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup><sup>[14]<\/sup><\/sup><\/a> la grabaci\u00f3n ilegal de im\u00e1genes,<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup><sup>[15]<\/sup><\/sup><\/a> y otros delitos relacionados.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup><sup>[16]<\/sup><\/sup><\/a> A su vez, en el plano civil, el art\u00edculo 1802 del C\u00f3digo Civil de Puerto Rico permite obtener un remedio contra el ofensor directo por los da\u00f1os ocasionados por acciones relacionadas con la pornovenganza.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup><sup>[17]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Aunque la efectividad del C\u00f3digo Penal en estos asuntos y la falta de legislaci\u00f3n espec\u00edfica para la pornovenganza no son el tema central de este art\u00edculo, recalcamos que, para prop\u00f3sitos de esta discusi\u00f3n, no se cuestiona la responsabilidad que existe contra el ofensor directo de los agravios que genera la pornovenganza. Como mencionaremos m\u00e1s adelante, el generador del contenido s\u00ed responder\u00e1 por sus actos.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup><sup>[18]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>II. La responsabilidad de publicadores digitales y sitios web<\/strong><\/p>\n<p><em>A. La pornovenganza y las nuevas tecnolog\u00edas<\/em><\/p>\n<p>La pornovenganza se distribuye principalmente por canales de propagaci\u00f3n f\u00e1cil, inmediata y masiva, lo cual dificulta enormemente la tarea de detener los da\u00f1os causados por la difusi\u00f3n de la imagen pornogr\u00e1fica no consentida. Por ejemplo, a medida que ha incrementado el uso de los celulares inteligentes, el porcentaje de usuarios que han enviado material sexualmente sugestivo o expl\u00edcito ha aumentado.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup><sup>[19]<\/sup><\/sup><\/a> El <em>sexting<\/em>, como com\u00fanmente se le conoce, viabiliza la propagaci\u00f3n inmediata de im\u00e1genes pornogr\u00e1ficas creadas con dispositivos m\u00f3viles.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup><sup>[20]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, la creciente popularidad del <em>sexting<\/em> no se ha limitado a su distribuci\u00f3n exclusiva y privada entre los individuos que aparecen en el material, sino que, im\u00e1genes sexualmente expl\u00edcitas tambi\u00e9n han sido enviadas y recibidas por personas ajenas a la creaci\u00f3n del material original sin necesariamente tener el consentimiento de las partes involucradas.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup><sup>[21]<\/sup><\/sup><\/a> Tambi\u00e9n, la pornovenganza se ha popularizado en p\u00e1ginas pornogr\u00e1ficas en la Internet; en efecto, desde el a\u00f1o 2000, la pornovenganza es considerada como un subg\u00e9nero de la pornograf\u00eda, conocida en ese entonces como <em>realcore pornography<\/em> y ahora como <em>revenge porn<\/em> o <em>ex-girlfriend porn<\/em>.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup><sup>[22]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>La pornovenganza tambi\u00e9n prolifer\u00f3 en las redes sociales, llegando a plataformas reconocidas como <em>My Space<\/em>, <em>Facebook, YouTube<\/em> y <em>Twitter<\/em>, como tambi\u00e9n a aplicaciones de interacci\u00f3n social cerrada como <em>Whatsapp <\/em>y <em>Snapchat<\/em>. Aun cuando estas plataformas digitales han implementado diversas medidas de seguridad para contrarrestar la pornovenganza, la propagaci\u00f3n de im\u00e1genes de este tipo por esos medios no ha podido ser detenida efectivamente.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup><sup>[23]<\/sup><\/sup><\/a> El hecho de que muchas de estas plataformas permiten la publicaci\u00f3n directa del contenido a los portales por los mismos usuarios presenta una serie de cuestionamientos jur\u00eddicos sobre la imputabilidad de responsabilidad por conducta dolosa o negligente tanto a los sitios web, como a las aplicaciones y plataformas digitales. C\u00f3nsono con el desarrollo de esta tecnolog\u00eda, el panorama para las v\u00edctimas se complica, puesto que, como veremos a continuaci\u00f3n, estas plataformas funcionan m\u00e1s bien como agentes intermediarios y no como creadores del contenido da\u00f1ino.<\/p>\n<p><em>B. La inmunidad de la secci\u00f3n 230<\/em><\/p>\n<p>Con el inter\u00e9s de proteger el efecto cascada que pudiera generar la intromisi\u00f3n gubernamental en la libertad de expresi\u00f3n en el ciberespacio, el Congreso de los Estados Unidos aprob\u00f3 la secci\u00f3n 230.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup><sup>[24]<\/sup><\/sup><\/a> Conocida simplemente como la \u201csecci\u00f3n 230\u201d, esta disposici\u00f3n fue incluida en un paquete de medidas bajo la <em>Communications Decency Act<\/em><em> of 1996<\/em>.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup><sup>[25]<\/sup><\/sup><\/a> La secci\u00f3n 230 distingue entre el proveedor de contenido (<em>Information Content Provid<\/em>er, o I.C.P. por sus siglas en ingl\u00e9s) \u2014\u201cany person or entity that is responsible in whole or in part, <em>for the creation or development of information provided through the Internet or other computer interactive service<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup><sup>[26]<\/sup><\/sup><\/a>\u2014 y el proveedor de acceso a un servicio interactivo (<em>Interactive Computer Service<\/em>, o I.C.S. por sus siglas en ingl\u00e9s) \u2014\u201cany information service, system, or access software provider that provides or enables computer access by multiple users to a computer server, including specifically a service or system that provides access to the Internet . . . .\u201d.<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup><sup>[27]<\/sup><\/sup><\/a> A este \u00faltimo, que incluye tanto a las p\u00e1ginas cibern\u00e9ticas que no producen contenido como a los <em>hosts<\/em> que s\u00ed lo hacen, el Congreso le concedi\u00f3 inmunidad por cualquier tipo de material publicado por usuarios externos (i.e. terceros), especificando que: \u201c[n]o provider or user of an interactive computer service shall be treated as the publisher or speaker of any information provided by another information content provider.\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup><sup>[28]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Lo anterior resulta problem\u00e1tico porque conforme este lenguaje, ning\u00fan sitio web dedicado a publicar contenido que no ha generado responde por da\u00f1os causados por la publicaci\u00f3n de im\u00e1genes \u00edntimas enviadas por un tercero sin el consentimiento del agraviado. Las cortes de apelaciones han aplicado liberalmente la secci\u00f3n 230, reconociendo que la inmunidad aplica aun cuando al sitio web se le notifica de la falsedad de la informaci\u00f3n o de la falta de consentimiento por la persona involucrada,<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup><sup>[29]<\/sup><\/sup><\/a> como tambi\u00e9n cuando alg\u00fan administrador del sitio web se limita a hacer comentarios en reacci\u00f3n al material prove\u00eddo por un tercero.<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup><sup>[30]<\/sup><\/sup><\/a> En <em>Jones v. Dirty World<\/em>, el Tribunal encontr\u00f3 que la inmunidad aplicaba, tanto al sitio web como a su due\u00f1o, cuando se trataba de una p\u00e1gina dedicada a la publicaci\u00f3n de fotograf\u00edas e informaci\u00f3n \u00edntima y no verificada de personas privadas aun cuando el administrador de la p\u00e1gina escrib\u00eda comentarios en reacci\u00f3n a los mensajes publicados.<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup><sup>[31]<\/sup><\/sup><\/a> Ante los reclamos constantes de una maestra de quien se publicaron, por un usuario an\u00f3nimo, fotograf\u00edas y comentarios difamatorios sobre su vida sexual, el Tribunal determin\u00f3 que la v\u00edctima solo ten\u00eda una causa de acci\u00f3n contra el ofensor directo que le provey\u00f3 el material a <em>Dirty World<\/em>.<sup><sup><a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[32]<\/a><\/sup><\/sup><\/p>\n<p><em style=\"font-size: 14px\">C. Remedios inefectivos: Justicia trunca para las v\u00edctimas<\/em><\/p>\n<p>Un problema particularmente alarmante para las v\u00edctimas de la pornovenganza es que no existen remedios reales y efectivos para detener la propagaci\u00f3n del material difundido y el da\u00f1o moral que suele generar esta propagaci\u00f3n. El agravio no solo genera un da\u00f1o moral, sino que repercute en otros aspectos de la vida de estas personas. V\u00edctimas de la pornovenganza se han visto privadas de conseguir empleo en sus comunidades, despedidas de sus espacios laborales, asechadas por canales de telecomunicaci\u00f3n, perseguidas f\u00edsicamente por extra\u00f1os, agraviadas ante sus familias y condenadas por la sociedad, donde com\u00fanmente se les echa la culpa por su predicamento.<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup><sup>[33]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Oponentes de legislaci\u00f3n que criminalice la pornovenganza argumentan que el Derecho ya provee unas protecciones contra publicaciones en sitios web. Estas son, lamentablemente, insuficientes. Por ejemplo, oponentes reclaman que la inmunidad que provee la secci\u00f3n 230, al cobijar \u00fanicamente al publicador, permite que la v\u00edctima entable una demanda contra el ofensor directo. Esta aseveraci\u00f3n, aunque correcta, no toma en cuenta que estas v\u00edctimas no necesariamente conocen la identidad del ofensor directo o, en lo m\u00ednimo, carecen de los recursos para probarlo en un tribunal. Adem\u00e1s, cuando el ofensor directo difunde el material bajo un seud\u00f3nimo o como usuario an\u00f3nimo, el publicador no necesariamente tendr\u00eda manera de conocer la identidad de este. Asimismo, aun en esos casos donde tenga la capacidad de conocerla, el publicador solo podr\u00eda estar obligado a revelar la identidad a la v\u00edctima en un proceso judicial.<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup><sup>[34]<\/sup><\/sup><\/a> Para ello, el tribunal tendr\u00eda que sopesar los reclamos de la v\u00edctima y los intereses que persigue la Primera Enmienda.<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup><sup>[35]<\/sup><\/sup><\/a> Como consecuencia colateral de todo este proceso, la publicidad que usualmente acompa\u00f1a un litigio de esa categor\u00eda muchas veces obliga a las v\u00edctimas a debatir sus casos en la palestra p\u00fablica.<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup><sup>[36]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Otro argumento esbozado por algunos opositores a legislaci\u00f3n que proh\u00edbe la pornovenganza es que la secci\u00f3n 230 dispone expresamente que no desplaza las leyes federales de propiedad intelectual y que, por lo tanto, a las v\u00edctimas les cobija un derecho propietario sobre la imagen que han tomado.<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup><sup>[37]<\/sup><\/sup><\/a> Bajo el <em>Digital Millenium Copyright Act<\/em>, las v\u00edctimas pueden solicitarle al sitio web que retire el material.<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup><sup>[38]<\/sup><\/sup><\/a> El problema con este remedio es que solo aplica a las v\u00edctimas que <em>tomaron<\/em> las im\u00e1genes (i.e. <em>selfies<\/em>), y no necesariamente a las que aparecen en ellas. Adem\u00e1s, bajo ese remedio, el sitio web tampoco podr\u00eda ser demandado la primera vez que se le avise que la imagen no le pertenece.<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup><sup>[39]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, aunque la secci\u00f3n 230 no proh\u00edbe la imposici\u00f3n de penas bajo las leyes criminales federales, los remedios que esta disposici\u00f3n provee para las v\u00edctimas son casi ilusorios.<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup><sup>[40]<\/sup><\/sup><\/a> No existe ning\u00fan caso documentado donde se haya acusado a un administrador de un sitio web dedicado a publicar pornovenganza <em>por el contenido<\/em> del sitio web, sino que se les ha acusado por otros delitos como la extorsi\u00f3n, el hostigamiento y la apropiaci\u00f3n ilegal de material \u00edntimo digital.<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup><sup>[41]<\/sup><\/sup><\/a> Adem\u00e1s, aunque pudiera llevarse a cabo una investigaci\u00f3n criminal basada en el contenido de un sitio web, ni el manejo ni la radicaci\u00f3n de cargos dependen de la v\u00edctima, sino del Ministerio P\u00fablico.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La pornovenganza es un mal que afecta no solo a las v\u00edctimas, sino a la sociedad en general. Al inmiscuirse en los detalles m\u00e1s preciados de la intimidad, amenaza directamente la honra y dignidad del ser humano, arrebat\u00e1ndole su capacidad de decidir libremente c\u00f3mo manejar\u00e1 los asuntos m\u00e1s \u00edntimos de su cuerpo. Como fen\u00f3meno social, atenta contra los valores y est\u00e1ndares comunitarios de seguridad y sana convivencia. Su erradicaci\u00f3n requiere tanto de nuestra atenci\u00f3n, como de discusi\u00f3n y acci\u00f3n correctiva.<\/p>\n<p>La falta de remedios a la luz de las protecciones concedidas por la libertad de expresi\u00f3n y el inter\u00e9s del Congreso de fomentar el libre comercio de ideas, no puede ser \u00f3bice para abandonar los esfuerzos que atiendan, a la medida, los reclamos de las v\u00edctimas. En alg\u00fan lugar entre la libertad de expresarse, el inter\u00e9s de publicar material sin temor a ser demandado y el derecho a que no se revelen detalles \u00edntimos no consentidos de las personas, debe existir un l\u00edmite que logre separar lo justo de lo injusto. Ante el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas, como tambi\u00e9n bajo la particularidad de la ofensa, las v\u00edctimas no pueden seguir dependiendo de provisiones dispersas en las leyes federales y estatales que no aseguran cobijar bajo un manto protector a cada una de sus v\u00edctimas. En fin, en la actualidad, no puede sostenerse la falacia de que estas v\u00edctimas tienen remedios reales para atender sus agravios.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">*<\/a> El autor es Editor Titular de <em>In Rev<\/em> y estudiante de tercer a\u00f1o de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[1]<\/a> Wood v. Hustler Magazine, Inc., 736 F.2d 1084, 1086 (5th Cir. 1984).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[2]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[3]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 1089.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[4]<\/a> U.S. CONST. amend. I.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[5]<\/a> JAMES GRIMMELMANN, INTERNET LAW: CASES &amp; PROBLEMS 186 (7th ed. 2017).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[6]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[7]<\/a> Jean-Carlo A. P\u00e9rez Nieves, <em>Justicia coja para v\u00edctimas de la pornovenganza: principios constitiucionales<\/em>, REV. JUR. UPR IN REV (19 de enero de 2018), <a href=\"http:\/\/revistajuridica.uprrp.edu\/inrev\/index.php\/2018\/01\/19\/justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-principios-constitucionales\/\">http:\/\/revistajuridica.uprrp.edu\/inrev\/index.php\/2018\/01\/19\/justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-principios-constitucionales\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[8]<\/a> El estado de New Jersey fue el primero en aprobar legislaci\u00f3n dirigida a criminalizar la pornovenganza en el 2004. Luego, en el 2013, California convirti\u00f3 en ley su estatuto contra la pornovenganza. Le siguieron Arizona, Colorado, Georgia, Hawaii y Maryland. Paul J. Jr. Larkin, <em>Revenge Porn, State Law, and Free Speech<\/em>, 48 LOY. L. A. L. REV. 57, 94-97 (2014). Hoy d\u00eda treinta y ocho estados, adem\u00e1s del Distrito de Colombia, han criminalizado la pornovenganza. Sin embargo, Mary Anne Franks argumenta que muchas de estas leyes no atienden el problema de manera efectiva. Seg\u00fan la profesora, la mayor\u00eda de estas leyes se enfocan a delimitar aspectos espec\u00edficos de la ofensa, como el acoso, y no atienden el planteamiento de violaci\u00f3n a la intimidad. Mary Anne Franks, <em>How to Defeat \u201cRevenge Porn\u201d: First, Recognize it\u2019s about Privacy, not Revenge<\/em>, HUFFINGTON POST (22 de junio de 2015) <a href=\"https:\/\/www.huffingtonpost.com\/mary-anne-franks\/how-to-defeat-revenge-porn_b_7624900.html\">https:\/\/www.huffingtonpost.com\/mary-anne-franks\/how-to-defeat-revenge-porn_b_7624900.html<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[9]<\/a> U.S. CONST. amend. I.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[10]<\/a> Sarah Jeong, <em>Revenge Porn is Bad. Criminalizing it is Wors<\/em>e, WIRED (28 de octubre de 2013), <a href=\"https:\/\/www.wired.com\/2013\/10\/why-criminalizing-revenge-porn-is-a-bad-idea\/\">https:\/\/www.wired.com\/2013\/10\/why-criminalizing-revenge-porn-is-a-bad-idea\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[11]<\/a> C\u00d3D. PEN. PR, 33 LPRA \u00a7 5001 (2010 &amp; Supl. 2016).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[12]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7\u00a7 5204, 5213.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[13]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7 5261.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[14]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7 5243.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[15]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7 5234.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[16]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7\u00a7 5235-5241.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[17]<\/a> C\u00d3D. CIV. PR art. 1802, 31 LPRA \u00a7 5141 (2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[18]<\/a> Para los prop\u00f3sitos de este art\u00edculo, no se abordar\u00e1 en la responsabilidad del ofensor directo, es decir, quien genera y difunde en primera instancia el contenido sexualmente expl\u00edcito sin el consentimiento de la v\u00edctima. M\u00e1s bien, el art\u00edculo se enfocar\u00e1 en discutir las trabas que existen para las v\u00edctimas de la pornovenganza para poder reclamar acci\u00f3n correctiva ante publicaciones en la Internet.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[19]<\/a> Un estudio realizado por el Pew Research Center en el 2013 concluy\u00f3 que el env\u00edo de im\u00e1genes de contenido sexual aument\u00f3 en un tres por ciento en comparaci\u00f3n con el a\u00f1o 2012, mientras que el porcentaje de usuarios que recibieron alg\u00fan tipo de imagen con este tipo de contenido increment\u00f3 en un cinco por ciento. Amanda Lenhart &amp; Maeve Duggan<em>, Couples, the Internet, and Social Media: Main Report<\/em>, PEW RES. CENT. (11 de febrero de 2014), <a href=\"http:\/\/www.pewinternet.org\/2014\/02\/11\/couples-the-internet-and-social-media\/\">http:\/\/www.pewinternet.org\/2014\/02\/11\/couples-the-internet-and-social-media\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[20]<\/a> El diccionario Black\u2019s Law Dictionary define <em>sexting<\/em> como \u201cla creaci\u00f3n, posesi\u00f3n, o distribuci\u00f3n de im\u00e1genes sexualmente expl\u00edcitas a trav\u00e9s de dispositivos m\u00f3viles\u201d. <em>Sexting<\/em>, BLACK\u2019S LAW DICTIONARY (10th ed. 2014) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[21]<\/a> Para un an\u00e1lisis conciso sobre el <em>sexting <\/em>en un contexto socio-pol\u00edtico v\u00e9ase David Rosen, <em>Sexting: the Latest Innovation in Porn<\/em>, COUNTERPUNCH (25 de marzo de 2009), <a href=\"https:\/\/www.counterpunch.org\/2009\/03\/25\/sexting-the-latest-innovation-in-porn\/\">https:\/\/www.counterpunch.org\/2009\/03\/25\/sexting-the-latest-innovation-in-porn\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[22]<\/a>\u00a0 Alexa Tsoulis-Reay, <em>A Brief History of Revenge Porn<\/em>, N.Y. MAGAZINE (21 de julio de 2013), <a href=\"http:\/\/nymag.com\/news\/features\/sex\/revenge-porn-2013-7\/\">http:\/\/nymag.com\/news\/features\/sex\/revenge-porn-2013-7\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[23]<\/a> Amanda Levendowski menciona como ejemplo el fen\u00f3meno <em>Wack-a-Mole<\/em>, donde la identificaci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de una imagen que infringe alguna regla o pol\u00edtica de uso en las plataformas digitales y redes sociales no detiene que esta vuelva a aparecer en otros foros. De esta forma, la v\u00edctima de la pornovenganza se puede ver obligada a perseguir constantemente la imagen que quiere remover. Amanda Levendowski, <em>Our Best Weapon Against Revenge Porn: Copyright Law?<\/em>, THE ATLANTIC (4 de febrero de 2014), <a href=\"https:\/\/www.theatlantic.com\/technology\/archive\/2014\/02\/our-best-weapon-against-revenge-porn-copyright-law\/283564\/\">https:\/\/www.theatlantic.com\/technology\/archive\/2014\/02\/our-best-weapon-against-revenge-porn-copyright-law\/283564\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[24]<\/a> Zeran v. American Online, Inc., 129 F.3d. 327, 330 (4th Cir. 1997).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[25]<\/a> Communications Decency Act of 1996, 47 U.S.C. \u00a7 230 (2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[26]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7 230(f)(2) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[27]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7 230(f)(3).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[28]<\/a> <em>Id.<\/em> \u00a7 230(c)(1).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[29]<\/a> <em>Zeran<\/em>, 129 F.3d. en la p\u00e1g. 331.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[30]<\/a> Jones v. Dirty World Entertainment Recordings, L.L.C., 755 F.3d 398 (6th Cir. 2014).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[31]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[32]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[33]<\/a> Danielle Keats Citron &amp; Mary Anne Franks, <em>Criminalizing Revenge Porn<\/em>, 49 WAKE FOREST L. REV. 345, 351-52 (2014). <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n<\/em> <em>Revenge Porn and Its Victims<\/em>, NOBULLYING.COM (26 de julio de 2016), <a href=\"http:\/\/nobullying.com\/revenge-porn\/\">http:\/\/nobullying.com\/revenge-porn\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[34]<\/a> <em>In re <\/em>Anonymous Online Speakers<em>,<\/em> 661 F.3d 1168 (9th Cir. 2011).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[35]<\/a> <em>Id.<\/em> El Tribunal Supremo federal ha reconocido que la expresi\u00f3n an\u00f3nima est\u00e1 protegida bajo la Primera Enmienda. McIntyre v. Ohio Elections Comm\u2019n, 514 U.S. 334 (1995).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[36]<\/a> Citron &amp; Franks,<em> supra<\/em> nota 33, en la p\u00e1g. 358. <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n Dirty World Entertainment Recordings, L.L.C<\/em>., 755 F.3d at 405 (donde el demandado, Dirty World, public\u00f3 en su p\u00e1gina web un mensaje dirigido a la v\u00edctima dici\u00e9ndole que sus reclamos en el tribunal solo le traer\u00edan atenci\u00f3n medi\u00e1tica indeseada por esta).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[37]<\/a> 47 U.S.C. \u00a7 230 (e)(2) (2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[38]<\/a> Digital Millennium Copyright Act of 1998, 17 U.S.C. \u00a7 512(c) (2016). A estas disposiciones se les conoce como los <em>takedown provisions<\/em>. <em>V\u00e9ase<\/em> Levendowski, s<em>upra <\/em>nota 23. <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n <\/em>Jeong, <em>supra<\/em> nota 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[39]<\/a> <em>Id.<\/em> <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n<\/em> Citron &amp; Franks, <em>supra<\/em> nota 33, en las p\u00e1gs. 359-60 (discutiendo que pretender obtener un remedio bajo violaci\u00f3n de derechos de autor no es solo, en ocasiones, ilusorio, sino que tambi\u00e9n reduce los da\u00f1os de la pornovenganza a un reclamo propietario).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[40]<\/a> 47 U.S.C. \u00a7 230(e)(1).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[41]<\/a> <em>V\u00e9ase<\/em> U.S. v. Petrovic, 701 F.3d 849 (8th Cir. 2012). <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n<\/em> Abby Ohlheiser, <em>Revenge Porn Purveyor Hunter Moore is Sentenced to Prison<\/em>, THE WASHINGTON POST (3 de diciembre de 2015), <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/news\/the-intersect\/wp\/2015\/12\/03\/revenge-porn-purveyor-hunter-moore-is-sentenced-to-prison\/?utm_term=.6feb13713c3d\">https:\/\/www.washingtonpost.com\/news\/the-intersect\/wp\/2015\/12\/03\/revenge-porn-purveyor-hunter-moore-is-sentenced-to-prison\/?utm_term=.6feb13713c3d<\/a>.\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO Por: Jean-Carlo Andr\u00e9s P\u00e9rez Nieves* En 1984, LaJuan Wood prevaleci\u00f3 en un pleito donde reclamaba que su derecho a la privacidad hab\u00eda sido violado.[1] En ese caso, la revista pornogr\u00e1fica Hustler hab\u00eda publicado tres fotograf\u00edas de Wood desnuda sin su consentimiento.[2] El Tribunal determin\u00f3 que la revista hab\u00eda sido negligente en el proceso de<\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2018\/01\/23\/justicia-coja-para-victimas-de-la-pornovenganza-agravios-desprovistos-de-proteccion\/\" title=\"Read More\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":1288,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,2],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1287","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-articulos","8":"category-escritos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1287"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1287\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}