{"id":1330,"date":"2018-03-26T03:21:15","date_gmt":"2018-03-26T03:21:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistajuridica.uprrp.edu\/inrev\/?p=1330"},"modified":"2018-03-26T03:21:15","modified_gmt":"2018-03-26T03:21:15","slug":"el-desacierto-del-tribunal-supremo-en-el-caso-de-gladys-bobe-v-ubs-financial-services","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2018\/03\/26\/el-desacierto-del-tribunal-supremo-en-el-caso-de-gladys-bobe-v-ubs-financial-services\/","title":{"rendered":"El desacierto del Tribunal Supremo en el caso de\u00a0Gladys Bob\u00e9 v. UBS Financial Services"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><strong>NOTA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por: Gabriela M. Moros Luces*\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Por voz del juez asociado Kolthoff Caraballo, el Tribunal Supremo de Puerto Rico finalmente aclar\u00f3 la doctrina sentada en el caso de <em>Unisys v. Ramallo Brothers,<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> respecto a la tercera circunstancia bajo la cual no se aplicar\u00e1 una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro pactada en un contrato: \u201cQue la cl\u00e1usula no es v\u00e1lida porque fue negociada mediando fraude o enga\u00f1o\u201d.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a> Se considera que el Tribunal Supremo cometi\u00f3 un error al malinterpretar jurisprudencia federal y afirmar que \u201cla alegaci\u00f3n de fraude que invalida una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro no se trata de aquel fraude o enga\u00f1o relacionado al contrato en general, sino del enga\u00f1o o fraude en la inclusi\u00f3n de la cl\u00e1usula [misma]\u201d.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>I. Hechos relevantes<\/strong><\/p>\n<p>Gladys Bob\u00e9 y otros (los recurridos) presentaron una solicitud de sentencia declaratoria e <em>injunction <\/em>en contra de UBS Financial Services Incorporated of Puerto Rico (en adelante \u201cUBS-PR\u201d). Los recurridos solicitaron que se declararan nulos ciertos contratos de l\u00edneas de cr\u00e9dito que \u00e9stos suscribieron con la compa\u00f1\u00eda UBS Bank USA (en adelante \u201cUBS-USA\u201d), entidad predecesora en inter\u00e9s de UBS-PR.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup><sup>[4]<\/sup><\/sup><\/a> Asimismo, sostuvieron que los pr\u00e9stamos se hab\u00edan aprobado mediante fraude y enga\u00f1o, debido a que \u201cignoraban que UBS-PR y sus corredores hab\u00edan incurrido en violaciones de ley al tratar de manipular el valor en el mercado de esas inversiones y al ofrecerles tomar dinero prestado de UBS-USA, entidad cuya existencia supuestamente desconoc\u00edan\u201d.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup><sup>[5]<\/sup><\/sup><\/a> Finalmente, argumentaron que los pr\u00e9stamos eran ilegales pues UBS-USA no estaba autorizada para hacer negocios en Puerto Rico.<\/p>\n<p>Como respuesta, UBS-PR present\u00f3 una moci\u00f3n de desestimaci\u00f3n por falta de jurisdicci\u00f3n ya que los contratos inclu\u00edan una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro que establec\u00eda que cualquier disputa o reclamaci\u00f3n deb\u00eda presentarse en los tribunales del estado de Utah. Los recurridos prontamente se opusieron argumentando que la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro era inaplicable porque la entidad con la que se pact\u00f3 dicha cl\u00e1usula (UBS-USA) ya no era parte en el pleito y, por lo tanto, UBS-PR no pod\u00eda invocar su cumplimiento. Despu\u00e9s de varios vaivenes entre el Tribunal de Primera Instancia y el Tribunal de Apelaciones \u2014en donde ning\u00fan foro le dio la raz\u00f3n a UBS-PR\u2014 la entidad bancaria de Puerto Rico compareci\u00f3 ante el Tribunal Supremo a trav\u00e9s del recurso de <em>certiorari<\/em>. Present\u00f3 entonces una moci\u00f3n de sentencia sumaria exigiendo el cumplimiento espec\u00edfico de la cl\u00e1usula contractual de selecci\u00f3n de foro y por su parte, los recurridos presentaron una moci\u00f3n en oposici\u00f3n a la sentencia sumaria, alegando que el consentimiento se obtuvo a trav\u00e9s de enga\u00f1o y ello anulaba el contrato, incluyendo a la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro. En consecuencia, el Tribunal Supremo revoc\u00f3 al Tribunal de Apelaciones y devolvi\u00f3 el caso para que se hiciese el an\u00e1lisis correspondiente a lo resuelto en la opini\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>II. An\u00e1lisis del caso<\/strong><\/p>\n<p>La opini\u00f3n del Tribunal Supremo comete dos errores fundamentales. A continuaci\u00f3n, se delinear\u00e1n uno a uno, con el prop\u00f3sito de ilustrar por qu\u00e9 esta es una mala decisi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>A. Dejar el C\u00f3digo Civil a un lado<\/em><\/p>\n<p>El Tribunal explica la normativa civilista en un \u00fanico p\u00e1rrafo al principio de su an\u00e1lisis en donde se\u00f1ala los preceptos b\u00e1sicos que rigen todo contrato en Puerto Rico.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup><sup>[6]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, pasan por alto algunos postulados b\u00e1sicos esbozados, incluso aquellos expuestos en <em>Unisys<\/em>. Por ejemplo, cuando la entonces jueza asociada Miriam Naveira termina de estipular esos mismos principios en el caso de <em>Unisys<\/em>, finaliza su p\u00e1rrafo con lo siguiente: \u201cLa violaci\u00f3n de uno de estos principios podr\u00eda producir la <em>nulidad<\/em> <em>absoluta<\/em> de lo pactado\u201d.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup><sup>[7]<\/sup><\/sup><\/a> Acto seguido, la Jueza contin\u00faa su exploraci\u00f3n del Derecho Civil, \u201c[r]ecordemos que el cumplimiento de lo pactado est\u00e1 estrechamente vinculado con la buena fe de los contratantes\u201d.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup><sup>[8]<\/sup><\/sup><\/a> Pasa entonces a definir la obligatoriedad de los contratos a trav\u00e9s de las palabras del ilustre tratadista D\u00edez-Picazo: \u201cLa obligatoriedad del contrato se funda . . . en una norma \u00e9tica derivada de la buena fe, que <em>exige no defraudar la confianza que en otro pueda haber creado nuestra promesa o nuestra conducta<\/em>\u201d.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup><sup>[9]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Finalmente, la jueza Naveira, recalca que en el ordenamiento jur\u00eddico puertorrique\u00f1o prima la teor\u00eda de la subjetividad de la interpretaci\u00f3n de los contratos. Para ello, un tribunal debe tomar en cuenta los actos anteriores, coet\u00e1neos y posteriores al contrato. \u201cEn la determinaci\u00f3n sobre cu\u00e1l ha sido la intenci\u00f3n de las partes al contratar; resulta de suma importancia tomar en consideraci\u00f3n qui\u00e9nes son las partes, en particular sus experiencias y conocimientos especializados sobre la materia sobre la cual versa el contrato\u201d.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup><sup>[10]<\/sup><\/sup><\/a> As\u00ed mismo, la Jueza contin\u00faa, \u201c[l]a validez del consentimiento y del contrato en que el mismo fue prestado se presume. <em>No obstante, dicho consentimiento ser\u00e1 nulo si fue prestado por error, violencia, intimidaci\u00f3n o dolo. . . . [U]n vicio del consentimiento existe siempre que la voluntad contractual se haya formado defectuosamente<\/em>\u201d.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup><sup>[11]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>En <em>Gladys Bob\u00e9, <\/em>el Tribunal elabora muy poco sobre postulados b\u00e1sicos del Derecho Civil que rigen al ordenamiento puertorrique\u00f1o y, por lo tanto, todos los contratos pactados en la Isla. Ello presenta un grave descuido, ya que en lugar de buscar sentar la primac\u00eda del ordenamiento civilista puertorrique\u00f1o, tal y como lo hace la ex jueza presidenta Naveira, este Tribunal cubre superficialmente la doctrina civilista para luego fundamentarse err\u00f3neamente, como se discutir\u00e1 m\u00e1s adelante, en jurisprudencia federal.<\/p>\n<p><em>B. Ignorar la intenci\u00f3n de la jurisprudencia federal: An\u00e1lisis de los casos utilizados como precedentes<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de abarcar la normativa civilista en el caso de <em>Unisys<\/em>, la ex jueza presidenta Naveira recurre entonces a la jurisprudencia federal \u201cpara orientaci\u00f3n y por su valor persuasivo\u201d.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup><sup>[12]<\/sup><\/sup><\/a> Es entonces cuando hace la salvedad de que \u201c[h]ay que tener presente que estas cl\u00e1usulas contractuales de selecci\u00f3n de foro est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas con la pol\u00edtica p\u00fablica [estadounidense]de no imponer trabas al comercio interestatal e internacional\u201d.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup><sup>[13]<\/sup><\/sup><\/a> Esta pol\u00edtica p\u00fablica norteamericana de promover transacciones interestatales e internacionales permea la mayor\u00eda de la jurisprudencia referente a este tipo de cl\u00e1usulas. De hecho, permea <em>toda <\/em>la jurisprudencia que utiliza el juez asociado Kolthoff para escribir su opini\u00f3n en <em>Gladys<\/em> <em>Bob\u00e9<\/em>, incluyendo a la puertorrique\u00f1a posterior a <em>Unisys<\/em>. Veamos.<\/p>\n<p><em>i. Abengoa S.A. v. American Intl. Ins.<\/em><\/p>\n<p>En este caso, una sociedad espa\u00f1ola demand\u00f3 a una corporaci\u00f3n p\u00fablica puertorrique\u00f1a. La cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro pactada dispon\u00eda que las partes debieran litigar en las cortes de Sevilla, Espa\u00f1a. En el an\u00e1lisis del caso, la opini\u00f3n misma dice que: \u201c[p]ara garantizar la voluntad de las partes contratantes y <em>brindar estabilidad al comercio internacional<\/em> y a las relaciones econ\u00f3micas . . . es necesario que la parte que alegue que el foro seleccionado en el contrato es inconveniente, [demuestre]que tal inconveniencia es tan grave que, para todos los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos, ser\u00eda privado de su d\u00eda en corte\u201d.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup><sup>[14]<\/sup><\/sup><\/a>\u00a0 El Tribunal, en el caso de <em>Gladys Bob\u00e9, <\/em>cita esta opini\u00f3n para recalcar que no basta con que una de las partes alegue que el foro es inconveniente, sino que debe demostrarlo, ello a pesar de que ninguna de las partes en <em>Gladys Bob\u00e9<\/em> aleg\u00f3 que el foro fuese inconveniente. Sin embargo, al leer la opini\u00f3n de <em>Abengoa S.A.<\/em>, resulta muy interesante la siguiente salvedad respecto a quienes alegan inconveniencia del foro: \u201c[S]i la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro fue <em>producto de la negociaci\u00f3n<\/em> entre partes contratantes <em>sofisticadas<\/em>, es inevitable concluir que [e]stas consideraron las ventajas y desventajas del foro seleccionado, por lo que [se debe demostrar c\u00f3mo el foro es inconveniente]. . .\u201d.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup><sup>[15]<\/sup><\/sup><\/a>\u00a0 Sin duda esta opini\u00f3n busca enmarcar su doctrina dentro de unas directivas muy espec\u00edficas. Primero, al tomar en cuenta que\u00a0las partes envueltas eran empresas\u00a0cuya transacci\u00f3n era de \u00edndole internacional y segundo, al reconocer que ello las convirti\u00f3 en partes <em>sofisticadas<\/em>, quienes tuvieron la oportunidad de <em>negociar <\/em>la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro como entidades pares. Dichas directivas, en nada se relacionan con el caso de <em>Gladys<\/em> <em>Bob\u00e9<\/em>.<\/p>\n<p><em>ii. Prima Paint Corp. v. Flood &amp; Conklin Mfg. Co.<\/em><\/p>\n<p>El juez asociado Erick Kolthoff tambi\u00e9n utiliza la opini\u00f3n del caso de <em>Prima Paint Corp. <\/em>para empezar a sentar la nueva norma. En el caso de <em>Prima Paint Corp.<\/em>, una corporaci\u00f3n de Maryland demand\u00f3 \u2014en la Corte de Distrito de Nueva York\u2014 a otra corporaci\u00f3n de New Jersey por haber mediado fraude para conseguir el consentimiento en el contrato. Sin embargo, en el contrato exist\u00eda una cl\u00e1usula de arbitraje la cual dispon\u00eda que cualquier controversia que surgiese debiera ventilarse a trav\u00e9s de <em>arbitraje<\/em> en la ciudad de Nueva York. La Corte Suprema de los Estados Unidos al interpretar el <em>Acta Federal de Arbitraje<\/em>,<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup><sup>[16]<\/sup><\/sup><\/a> determin\u00f3 que \u201cel lenguaje estatutario no permite al Tribunal Federal considerar las reclamaciones de fraude en la inducci\u00f3n del contrato en general\u201d;<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup><sup>[17]<\/sup><\/sup><\/a> por lo tanto, la Corte Suprema determin\u00f3 que la Ley solamente les permite evaluar fraude respecto a la cl\u00e1usula de arbitraje, de lo contrario, obstaculizar\u00edan el prop\u00f3sito de la Ley. La opini\u00f3n en <em>Gladys<\/em> <em>Bob\u00e9<\/em> desacertadamente equipar\u00f3 las cl\u00e1usulas de arbitraje, respaldadas por ley federal, con las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro, respaldadas por jurisprudencia norteamericana en pro de una pol\u00edtica p\u00fablica muy particular y desarrollada a trav\u00e9s de casos con partes especialmente singulares.<\/p>\n<p><em>iii. M\/S Bremen v. Zapata Off-Shore Co.<\/em><\/p>\n<p>Una de las partes era una compa\u00f1\u00eda americana de exploraci\u00f3n petrol\u00edfera llamada Zapata, la otra parte era una corporaci\u00f3n alemana llamada Unterweser. Ambas acordaron que la compa\u00f1\u00eda alemana transportar\u00eda una plataforma petrolera desde los Estados Unidos hasta Italia. El contrato en cuesti\u00f3n conten\u00eda una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro que dispon\u00eda que, de surgir cualquier problema, las partes litigar\u00edan en Londres, Inglaterra.<\/p>\n<p>El Tribunal Supremo en <em>Gladys<\/em> <em>Bob\u00e9<\/em> parafrase\u00f3 lo dicho en <em>M\/S<\/em> <em>Bremen<\/em> diciendo que: \u201c[E]l Tribunal Supremo federal indic\u00f3 que una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro que forma parte de un contrato en el que no ha mediado fraude debe tener pleno efecto\u201d.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup><sup>[18]<\/sup><\/sup><\/a> Sin embargo, en <em>Gladys Bob\u00e9<\/em> el Tribunal no entr\u00f3 a evaluar si medi\u00f3 fraude en el contrato o no, como para luego poder determinar si la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro tiene o no pleno efecto. El salto que hace este an\u00e1lisis causa perplejidad, sobre todo cuando la cita que da origen al parafraseo del Tribunal, en su totalidad lee de la siguiente manera:<\/p>\n<blockquote><p>Hay razones convincentes por las que debe darse pleno efecto a un acuerdo <em>internacional privado libremente negociado<\/em>, no afectado por el fraude, la influencia indebida o <em>el poder de negociaci\u00f3n excesivo<\/em>, como el que aqu\u00ed se plantea. En este caso, por ejemplo, nos concierne una transacci\u00f3n muy rutinaria entre empresas de dos pa\u00edses diferentes que contemplan el remolque de una pieza extremadamente costosa [desde Estados Unidos hasta Italia]. . . .<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup><sup>[19]<\/sup><\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Nuevamente vemos c\u00f3mo el Tribunal Supremo pierde de vista el prop\u00f3sito de la jurisprudencia norteamericana.<\/p>\n<p><em>iv. Scherk v. Alberto-Culver Co.<\/em><\/p>\n<p>En este caso, una de las partes era una corporaci\u00f3n estadounidense, mientras que la otra era un ciudadano alem\u00e1n que vendi\u00f3 tres empresas distintas, organizadas bajo las leyes de Alemania y Liechtenstein. El contrato dispon\u00eda una cl\u00e1usula de arbitraje en Par\u00eds, Francia. En este caso, la Corte Suprema tuvo que decidir si el alegado fraude cometido por las empresas alemanas deb\u00eda resolverse en el estado de Illinois o en Par\u00eds. Al final de la opini\u00f3n mayoritaria, la Corte cit\u00f3 el caso de <em>M\/S Bremen <\/em>para afirmar la pol\u00edtica p\u00fablica estadounidense sobre el comercio internacional. \u201cNo podemos tener intercambio y comercio en mercados mundiales y aguas internacionales exclusivamente bajo nuestros t\u00e9rminos, gobernado por nuestras leyes, y resuelto en nuestras cortes\u201d.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup><sup>[20]<\/sup><\/sup><\/a>\u00a0 Al explicar esta cita, en la nota al calce n\u00famero catorce, la Corte relacion\u00f3 las cl\u00e1usulas de arbitraje con las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro.<\/p>\n<p>Es gracias a esta nota al calce que el Tribunal Supremo, en <em>Gladys<\/em> <em>Bob\u00e9,<\/em> concluye que lo que aplic\u00f3 al caso de <em>Prima Paint Corp. <\/em>al interpretar el <em>Acta Federal de Arbitraje<\/em>, tambi\u00e9n aplica a las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n foro. Es decir, que las cortes no pueden evaluar el fraude de un contrato en general si existe una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro, sino que han de permitir que el conflicto se ventile en el foro pactado por las partes. Lo m\u00e1s impresionante de cuando el Tribunal cita a <em>Scherk <\/em>en <em>Gladys Bob\u00e9 <\/em>es que llega a citar \u2014y al mismo tiempo ignorar\u2014 las siguientes palabras: \u201cEn Bremen se\u00f1alamos que las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro \u2018deben tener pleno efecto\u2019 cuando \u2018un acuerdo <em>internacional<\/em> privado libremente negociado no [est\u00e9] afectado por fraude\u2019\u201d.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup><sup>[21]<\/sup><\/sup><\/a> Parece ser que el prop\u00f3sito manifestado en la jurisprudencia que desarrolla el tema de cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro, seg\u00fan se ha expuesto en esta Nota, pasa completamente desapercibido por el Tribunal Supremo.<\/p>\n<p><em>v. Carnival Cruise Lines, Inc. v. Eulala Shute<\/em><\/p>\n<p>Una pareja residente del estado de Washington, abord\u00f3 en California un crucero paname\u00f1o con una sucursal registrada en el estado de Florida, para ir de vacaciones por aguas internacionales cercanas a M\u00e9xico. En su boleto de pasajero, exist\u00eda una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro que establec\u00eda al estado de Florida como foro para litigaci\u00f3n. La Corte Suprema determin\u00f3 que no hab\u00eda mala fe al incluir dicha cl\u00e1usula en el boleto, ya que despu\u00e9s de todo la compa\u00f1\u00eda paname\u00f1a \u201ctiene su lugar principal de negocios en Florida. . . . Por \u00faltimo, [la pareja]ha reconocido que se les notific\u00f3 la disposici\u00f3n del foro y, por lo tanto, presumiblemente conservaron la opci\u00f3n de rechazar el contrato con impunidad\u201d.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup><sup>[22]<\/sup><\/sup><\/a> Para el Tribunal, la compa\u00f1\u00eda de cruceros demuestra buena fe al seleccionar Florida como foro, ya que, siendo una entidad en esencia paname\u00f1a, pudo en vez haber escogido las cortes de Panam\u00e1. La pareja de Washington, al viajar a California para abordar un crucero por aguas internacionales, debi\u00f3 prever que litigar en su contra presentar\u00eda ciertas complicaciones, solo y por el mero hecho de que estaban vacacionando fuera de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Ahora bien, cuando el Tribunal Supremo en <em>Gladys Bob\u00e9 <\/em>cita a <em>Carnival Cruise Lines, Inc. <\/em>lo hace con la intenci\u00f3n de aclarar qu\u00e9 cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro contenidas en contratos rutinarios, son v\u00e1lidas <em>prima facie <\/em>si no media fraude. El Tribunal hace esto como si la Corte Suprema lo hubiese estipulado como m\u00e1xime de aplicaci\u00f3n general. Sin embargo, cuando el juez asociado Blackmun lo escribe en la opini\u00f3n, es para puntualizar que en ese caso <em>no hab\u00eda <\/em>evidencia de que hubo fraude para obtener el consentimiento de la pareja ni mala fe en la selecci\u00f3n del foro.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup><sup>[23]<\/sup><\/sup><\/a> Dichas aseveraciones especialmente se basan en el expediente del caso. De hecho, el juez asociado Blackmun hace la siguiente salvedad: \u201cDebe ser enfatizado que las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro contenidas en los contratos de pasajeros <em>est\u00e1n sujetas a escrutinio judicial<\/em> por razones fundamentales de justicia\u201d.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup><sup>[24]<\/sup><\/sup><\/a> Por ende, no <em>todas<\/em> las cl\u00e1usulas en los contratos de pasajeros deben ser respetadas, sino aquellas cl\u00e1usulas que cumplan con lo que hizo la l\u00ednea de cruceros del caso.<\/p>\n<p><strong>III. Consecuencias<\/strong><\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que el ordenamiento puertorrique\u00f1o se tardara unos veintis\u00e9is a\u00f1os en aclarar qu\u00e9 constituye fraude para efectos de invalidar una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro seg\u00fan se\u00f1ala el tercer supuesto establecido en <em>Unisys<\/em>. Lo cierto es que la gran mayor\u00eda de la jurisprudencia federal que contiene algo sobre fraude, se escribe de forma rutinaria para citar una y otra vez al caso de <em>Prima Paint Corp. <\/em>o se menciona para llenar una especie de <em>check list <\/em>y establecer que la cl\u00e1usula en controversia es v\u00e1lida porque no medi\u00f3 fraude. Es virtualmente imposible alegar que hubo fraude al negociar este tipo de cl\u00e1usula; sobre todo porque la mayor\u00eda de estos casos involucran a entidades corporativas con equipos de abogados trabajando el contrato y negociando la cl\u00e1usula en cuesti\u00f3n; es por eso que les es muy dif\u00edcil argumentar que los enga\u00f1aron o que ignoraban su existencia. La mayor consecuencia de esta decisi\u00f3n ser\u00e1 el garantizar que nadie jam\u00e1s alegar\u00e1 que medi\u00f3 fraude en la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro, cosa que ni siquiera se aleg\u00f3 en el presente caso. \u00bfSignificar\u00e1 que finalmente las personas ser\u00e1n m\u00e1s cuidadosas respecto a los contratos que firman sin leer? Por supuesto que no.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El Tribunal Supremo menosprecia las valiosas disposiciones de aplicaci\u00f3n general que ofrece el C\u00f3digo Civil puertorrique\u00f1o y tambi\u00e9n obvia la gu\u00eda que presenta la ex jueza presidenta Naveira al escribir <em>Unisys<\/em>. Ignora que es imprescindible examinar las experiencias y conocimientos especializados que cada parte posee para as\u00ed determinar si hubo equidad a la hora de negociar, tal y como nos orienta el caso de <em>Abengoa S.A.<\/em>; ignora tambi\u00e9n que el recurrir a la jurisprudencia federal se hace de forma supletoria y no vinculante y, finalmente, la opini\u00f3n ignora que la jurisprudencia desarrollada en el \u00e1mbito federal est\u00e1 relacionada con la pol\u00edtica p\u00fablica de promover el comercio interestatal e internacional. Por lo tanto, el Tribunal Supremo no toma en cuenta que a finales de la d\u00e9cada de los sesenta, cuando la jurisprudencia determin\u00f3 que las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro s\u00ed eran v\u00e1lidas <em>prima facie,\u00a0<\/em>se buscaba estabilizar las transacciones econ\u00f3micas internacionales al fomentar tranquilidad y por ende m\u00e1s libertad de contrataci\u00f3n.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a><\/p>\n<p>Cuando Gladys Bob\u00e9 pact\u00f3 un pr\u00e9stamo con UBS-PR, lo hizo en Puerto Rico, no durante una visita al estado de Utah. Adem\u00e1s, lo hizo pensando que el dinero proven\u00eda de dicha entidad y sin negociar la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup><sup>[26]<\/sup><\/sup><\/a> As\u00ed tambi\u00e9n le ocurri\u00f3 a los otros recurridos: Edgardo D\u00edaz, los esposos Irizarry-Rivera, Saribel Matienzo y los esposos Pl\u00e1-Fern\u00e1ndez, personas naturales que pactaron con una corporaci\u00f3n <em>sofisticada <\/em>con conocimientos especializados sobre la materia y con las que no se negoci\u00f3 ni el contrato, ni la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro con equidad de poder, tal y como lo <em>exige <\/em>la jurisprudencia federal.<\/p>\n<p>En su af\u00e1n por responder una interrogante de veintis\u00e9is a\u00f1os, el Tribunal Supremo escogi\u00f3 el peor caso posible para sentar esta norma. El Tribunal debi\u00f3 esperar hasta que llegara un caso sobre un contrato entre personas jur\u00eddicas internacionales y enmarcar la norma dentro de las mismas directivas que establece la jurisprudencia federal. \u00bfQui\u00e9n, en su sano juicio, hubiese pensado que si se pone en duda la validez de un contrato, una cl\u00e1usula contenida en \u00e9l permanece limpia de tal incertidumbre? Nadie. Cuando la jurisprudencia federal llega a dicha conclusi\u00f3n, lo hace buscando respetar el prop\u00f3sito del <em>Acta Federal de Arbitraje<\/em>; cuando posteriormente se extiende dicha normativa a las cl\u00e1usulas de selecci\u00f3n de foro, se hace a trav\u00e9s de un <em>dictum<\/em> en una nota al calce de un caso <em>sobre <\/em>arbitraje y, cuando el Tribunal Supremo lo adopta como norma que aplica a Puerto Rico, genera un precedente desacertado.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>*La autora es Editora de Citaci\u00f3n de la Revista Jur\u00eddica de la Universidad de Puerto Rico y estudiante de\u00a0tercer a\u00f1o en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.<\/p>\n<p><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup> Unisys v. Ramallo Brothers, 128 DPR 842 (1991).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 857.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a> Gladys Bob\u00e9 v. UBS Financial Services Inc. of Puerto Rico, Inc., 2017 TSPR 67, en la p\u00e1g. 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup><sup>[4]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup><sup>[5]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup><sup>[6]<\/sup><\/sup><\/a> <em>V\u00e9ase Gladys Bob\u00e9, <\/em>2017 TSPR 67, en la p\u00e1g. 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup><sup>[7]<\/sup><\/sup><\/a> Unisys v. Ramallo Brothers<em>, <\/em>128 DPR 842, 851 (1991) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup><sup>[8]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 852.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup><sup>[9]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>(<em>citando a <\/em>LUIS D\u00cdEZ-PICAZO, FUNDAMENTOS DE DERECHO CIVIL PATRIMONIAL 99 (2da ed. 1983)) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup><sup>[10]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 853.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup><sup>[11]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 853-54 (cita omitida) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup><sup>[12]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 855.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><sup><sup>[13]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 856.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><sup><sup>[14]<\/sup><\/sup><\/a> Abengoa, S.A. v. American Intl. Ins., 176 DPR 512, 522 (2009) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><sup><sup>[15]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 521 (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><sup><sup>[16]<\/sup><\/sup><\/a> Federal Arbritation Act, 9 U.S.C. \u00a7\u00a7 1-16 (2012) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><sup><sup>[17]<\/sup><\/sup><\/a> Prima Paint Corp. v. Flood &amp; Conklin Mfg. Co., 388 U.S. 395, 404 (1967) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"><sup><sup>[18]<\/sup><\/sup><\/a> Gladys Bob\u00e9 v. UBS Financial Services Inc. of PR, Inc., 2017 TSPR 67, en la p\u00e1g. 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><sup><sup>[19]<\/sup><\/sup><\/a> M\/S Bremen v. Zapata Off-Shore Co., 407 U.S. 1, 12-13 (1972) (traducci\u00f3n suplida) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\"><sup><sup>[20]<\/sup><\/sup><\/a> Scherk v. Alberto-Culver Co., 417 U.S. 506, 519 (1974) (<em>citando a M\/S Bremen<\/em>, 407 U.S. en la p\u00e1g. 9) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\"><sup><sup>[21]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Gladys Bob\u00e9, <\/em>2017 TSPR 67, en la p\u00e1g. 14 (<em>citando a <\/em>Scherk v. Alberto-Culver Co., 417 U.S. 506, 519 n.14) (traducci\u00f3n suplida) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\"><sup><sup>[22]<\/sup><\/sup><\/a> Carnival Cruise Lines, Inc. v. Eulala Shute, 499 U.S. 585, 595 (1991) (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\"><sup><sup>[23]<\/sup><\/sup><\/a> <em>V\u00e9ase Id. <\/em>(traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\"><sup><sup>[24]<\/sup><\/sup><\/a> <em>Id. <\/em>(traducci\u00f3n suplida) (\u00e9nfasis suplido).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>V\u00e9ase <\/em>Abengoa, S.A. v. American Intl. Ins., 176 DPR 512, 522 (2009).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\"><sup><sup>[26]<\/sup><\/sup><\/a> Del caso no surge si los recurridos negociaron la cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro o no, pero se infiere al saber que si los recurridos la hubiesen podido negociar, habr\u00edan acordado que fuese en Puerto Rico o simplemente no hubiesen pactado el pr\u00e9stamo.\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NOTA Por: Gabriela M. Moros Luces*\u00a0 Introducci\u00f3n Por voz del juez asociado Kolthoff Caraballo, el Tribunal Supremo de Puerto Rico finalmente aclar\u00f3 la doctrina sentada en el caso de Unisys v. Ramallo Brothers,[1] respecto a la tercera circunstancia bajo la cual no se aplicar\u00e1 una cl\u00e1usula de selecci\u00f3n de foro pactada en un contrato: \u201cQue<\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2018\/03\/26\/el-desacierto-del-tribunal-supremo-en-el-caso-de-gladys-bobe-v-ubs-financial-services\/\" title=\"Read More\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":1331,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1330","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-notas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1330\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1331"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}