{"id":3309,"date":"2021-12-23T11:40:00","date_gmt":"2021-12-23T15:40:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistajuridica.uprrp.edu\/inrev\/?p=3309"},"modified":"2021-12-23T11:40:00","modified_gmt":"2021-12-23T15:40:00","slug":"urge-redefinir-el-concepto-de-figura-publica-en-casos-de-difamacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2021\/12\/23\/urge-redefinir-el-concepto-de-figura-publica-en-casos-de-difamacion\/","title":{"rendered":"Urge redefinir el concepto de figura p\u00fablica en casos de difamaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n\t\t\t\t\n<h5 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Art\u00edculo<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Por: Sarah C. Rivera Blanco* <\/h5>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> \u201cLos vac\u00edos jur\u00eddicos, al menos aquellos que se refieren a la distancia entre la tecnolog\u00eda y el Derecho, en ocasiones nos remiten impl\u00edcitamente a esta noci\u00f3n: la tecnolog\u00eda lleg\u00f3 y el Derecho a\u00fan no se ha ajustado, pero debe hacerlo\u201d.[efn_note]Hiram Mel\u00e9ndez Juarbe, <em>Vac\u00edos jur\u00eddicos: derecho y tecnolog\u00eda<\/em>, 87 REV. JUR. UPR 1316 (2018).[\/efn_note] Prof. Hiram Mel\u00e9ndez Juarbe <\/p><p> <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p> Tras la c\u00e9lebre opini\u00f3n del Tribunal Supremo de Estados Unidos en <em>New York Times Co. v. Sullivan <\/em>durante el 1964,[efn_note]New York Times Co. v. Sullivan, 376 U.S. 254 (1964).[\/efn_note] el fil\u00f3sofo y educador brit\u00e1nico Alexander Meiklejohn expres\u00f3 que ese avance en defensa del ejercicio de la libertad de prensa constituy\u00f3 una ocasi\u00f3n digna de celebrar saliendo a bailar a las calles.[efn_note]<em>V\u00e9ase<\/em> Jack M. Balkin, <em>Old-School\/New-School Speech Regulation<\/em>, 127 HARV. L. REV. 2296 (2014) (traducci\u00f3n suplida). [\/efn_note]\u00a0 Hasta ese entonces, el ejercicio de la comunicaci\u00f3n p\u00fablica y el periodismo estaban supeditados a un riesgo inherente.\u00a0 Este riesgo implicaba enfrentar demandas constantes sobre difamaci\u00f3n por parte de quienes fueran objeto de una publicaci\u00f3n, cuyo contenido les resultara adverso en t\u00e9rminos de opini\u00f3n p\u00fablica. De hecho, previo a 1964, el ordenamiento jur\u00eddico estaba carente de un reconocimiento judicial expreso sobre este particular.\u00a0 No exist\u00eda una distinci\u00f3n en cuanto al trato que deb\u00eda recibir una figura p\u00fablica <em>versus<\/em> un ciudadano privado ante el supuesto de la difusi\u00f3n de informaci\u00f3n falsa que le causara da\u00f1os a su reputaci\u00f3n.\u00a0  <br><\/p>\n\n\n\n<p>El resultado inevitable era la existencia de un riesgo real y latente de caer ante una demanda por difamaci\u00f3n, lo cual disuad\u00eda la investigaci\u00f3n y difusi\u00f3n de informaci\u00f3n sobre funcionarios y figuras p\u00fablicas.[efn_note]Enti\u00e9ndase por difamaci\u00f3n, aquellas aseveraciones falsas hechas en detrimento de la reputaci\u00f3n de un individuo.\u00a0 <em>V\u00e9ase<\/em> Juan Carlos Escudero de Jes\u00fas,\u00a0<em>Fake News and the Systemic Lie in the Marketplace of Ideas: A Judicial Problem?<\/em>, 87 REV. JUR. UPR 1394, 1403 (2018).[\/efn_note] En ese sentido, como afirma Casiano Cosme, \u201c[l]a [j]urisprudencia respecto a la difamaci\u00f3n de oficiales p\u00fablicos era m\u00e1s simple previo al a\u00f1o 1964.\u00a0 El Corte Suprema [federal]hab\u00eda establecido que las libertades constitucionalmente protegidas, como la libertad de expresi\u00f3n no protegen de elocuciones libelosas.[efn_note]V\u00edctor Casiano Cosme, <em>La difamaci\u00f3n y el derecho a la privacidad frente a los medios noticiosos: An\u00e1lisis del caso New York Times v. Sullivan y su aplicaci\u00f3n posterior en el \u00e1mbito federal y en Puerto Rico<\/em>, III BARCO DE PAPEL 183 (2005).[\/efn_note] En lo pertinente, Koehler tambi\u00e9n afirma que, en ausencia de este precedente, figuras p\u00fablicas poderosas y prominentes habr\u00edan logrado con facilidad en el pasado suprimir la cr\u00edtica de la prensa hacia ellos mediante una causa de acci\u00f3n por libelo.[efn_note]David Koehler, <em>Forty Years After New York Times v. Sullivan: The Good, the Bad, and the Ugly<\/em>, 83 Or. L. Rev. 1203, 1238 (2004).[\/efn_note] As\u00ed, mediante el precedente de <em>Sullivan<\/em>, el foro federal robusteci\u00f3 la protecci\u00f3n de la Primera Enmienda de la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos de Am\u00e9rica.[efn_note]CONST. EE.UU. enm. I.[\/efn_note] En esa decisi\u00f3n, el tribunal reconoce que la informaci\u00f3n divulgada sobre funcionarios p\u00fablicos solamente puede ser constitutiva de libelo si es falsa y, si quien la difunde lo hace con malicia real.[efn_note]<em>Sullivan<\/em>, 376 U.S. \u00a0en las p\u00e1gs. 279-80.[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>Sin dudad, el hist\u00f3rico precedente de Sullivan en su momento represent\u00f3 una victoria significativa. No obstante, a ra\u00edz de la nueva digitalizaci\u00f3n comunicativa resulta necesario repensar si la consabida diferenciaci\u00f3n entre figuras p\u00fablicas y ciudadanos privados contin\u00faa tan marcada como una vez lo fue. As\u00ed pues, como adelantar\u00e1n Lat y Shemtob, es posible afirmar que la era digital ha erosionado la marcada distinci\u00f3n entre figuras p\u00fablicas y ciudadanos privados.[efn_note]<em>V\u00e9ase<\/em> David Lat &amp; Zachary Shemtob, <em>Public Figurehood in the Digital Age<\/em>, 9 HIGH TECH. L.J 403, 412-16 (2011).[\/efn_note]\u00a0 De igual manera, seg\u00fan Mel\u00e9ndez Juarbe, \u201cla tecnolog\u00eda progresa irremediablemente, y debe recibirse tal cual, para nosotros lidiar con sus consecuencias desde el Derecho y ajustarnos a ella\u201d.[efn_note]Mel\u00e9ndez Juarbe, <em>supra<\/em> nota 1, en la p\u00e1g. 1316.[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>I. <em>La<\/em> <em>figura p\u00fablica versus el ciudadano privado en casos de difamaci\u00f3n: la normativa vigente.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Debemos comenzar por apuntar que, como norma general, el Tribunal Supremo Federal ha sido consistente al sostener que la mera falsedad de una informaci\u00f3n publicada resulta insuficiente para justificar la interferencia gubernamental en aquellas libertades que emanan de las garant\u00edas de la Primera Enmienda.[efn_note]Escudero de Jes\u00fas,\u00a0<em>supra <\/em>nota 5, en la p\u00e1g. 1403. <em>V\u00e9ase tambi\u00e9n<\/em> United States v. \u00c1lvarez, 567 U.S. 709, 719 (2012); Gertz v. Robert Welch, 418 U.S. 323, 339 (1974); Hustler Magazine, Inc. v. Falwell, 485 U.S. 46, 52 (1988); <em>Sullivan<\/em>, 376 U.S. en la p\u00e1g. 280. [\/efn_note] <br><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esta norma Escudero de Jes\u00fas afirma:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Instead, the Supreme Court posits that an open marketplace of ideas in which citizens can freely pronounce and exchange all sorts of artistic, scientific, commercial, even hateful and false expressions without fear of governmental coercion, produces a more vibrant and healthy public discourse; a public discourse that, in turn, invariably leads to the emergence of truth.[efn_note]<em>Id.<\/em> (interpretando el voto disidente de J. Holmes en Abrams v. United States, 250 U.S. 616, 630 (1919)).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p>No obstante, desde 1964, el precedente de <em>Sullivan<\/em> se consagr\u00f3 como la herramienta que logr\u00f3 revestir a la labor period\u00edstica de la libertad necesaria para publicar informaci\u00f3n sobre funcionarios p\u00fablicos, con un riesgo m\u00ednimo de incurrir en difamaci\u00f3n.\u00a0 Mediante <em>Sullivan<\/em>, el foro federal analiz\u00f3 en qu\u00e9 medida la protecci\u00f3n a la libertad de expresi\u00f3n y prensa obst\u00e1culiza la facultad del Estado para concederle una indemnizaci\u00f3n por da\u00f1os y perjuicios a un <em>funcionario p\u00fablico<\/em> que demande por libelo al medio que public\u00f3 la informaci\u00f3n.[efn_note]<em>Sullivan<\/em>, 376 U.S. en la p\u00e1g, 256. .[\/efn_note] Al atender este controversia, el m\u00e1s alto foro federal marc\u00f3 la historia, pues estableci\u00f3 como precedente que la informaci\u00f3n publicada sobre funcionarios p\u00fablicos, \u00fanicamente puede ser constitutiva de libelo si es falsa y se difunde con malicia real; es decir, a sabiendas de que es falsa o, cuando menos, con un grave menosprecio de su posible falsedad.[efn_note]<em>Id.<\/em> en las p\u00e1gs. 279-80.[\/efn_note] <br><\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, el caso de <em>Sullivan<\/em> es significativo si se considera que la gran mayor\u00eda de las expresiones con potencial difamatorio ocurren en el \u00e1mbito de notas period\u00edsticas y por medio de comentarios que versan precisamente sobre informaci\u00f3n que involucra a funcionarios p\u00fablicos en el contexto de su funci\u00f3n pol\u00edtica.[efn_note]<em>V\u00e9ase<\/em> Escudero de Jes\u00fas, <em>supra<\/em> nota 5, en las p\u00e1gs. 1403-04.[\/efn_note]\n\n\n\n<p>Por tal raz\u00f3n,\nSuau Bad\u00eda reconoce que: <br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Como secuela de esto, los funcionarios o figuras p\u00fablicas tienen que pasar mucho m\u00e1s trabajo para poder prevalecer en una acci\u00f3n de difamaci\u00f3n. [\u2026] Con la misma evidencia, una figura privada podr\u00e1 prevalecer y establecer responsabilidad mientras que a la figura p\u00fablica se le har\u00e1 casi imposible llegar a dicho resultado.[efn_note]Cecilia Suau Bad\u00eda, <em>El an\u00f3nimo y el seud\u00f3nimo, piedras angulares de la libertad de expresi\u00f3n en el Internet<\/em>, 43 REV. JUR. UIPR 550, 558 (2009).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de tres a\u00f1os, la norma establecida en <em>Sullivan<\/em> fue ampliada y depurada por el Tribunal Supremo Federal, al cuestionar en <em>Curtis Publishing Company v. Butts<\/em>, si el razonamiento sobre falsedad y malicia real -previamente formulado respecto a funcionarios p\u00fablicos- podr\u00eda ser igualmente extensible a otro tipo de figura p\u00fablica que no fuera un funcionario p\u00fablico.[efn_note]Curtis Pub. Co. v. Butts, 388 U.S. 130, 134 (1967).[\/efn_note]\u00a0 As\u00ed pues, en <em>Curtis Publishing, <\/em>el tribunal federal dispuso que, en efecto, una figura p\u00fablica est\u00e1 sujeta al mismo est\u00e1ndar de malicia real que tres a\u00f1os antes fuera establecido con respecto a los funcionarios p\u00fablicos, debido a que la informaci\u00f3n que se publica sobre estos emana del discurso p\u00fablico.[efn_note]<em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 147.[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, luego en 1974, el Tribunal Supremo Federal consider\u00f3 necesario determinar c\u00f3mo quedaban situados los ciudadanos privados, es decir, aquellas personas que no satisfacen el perfil de un funcionario p\u00fablico o una figura p\u00fablica, pero que pudieran ser v\u00edctimas de la publicaci\u00f3n de informaci\u00f3n falsa en alg\u00fan medio de comunicaci\u00f3n, que causara da\u00f1os a su reputaci\u00f3n.[efn_note]Gertz v<em>. <\/em>Robert Welch, 418 U.S. 323 (1974).[\/efn_note]\u00a0 En efecto, en <em>Gertz v. Robert Welch<\/em>, el foro estadounidense se enfrent\u00f3 a la controversia sobre si la prensa es libre de publicar informaci\u00f3n que constituye libelo sobre una persona que no es un funcionario ni una figura p\u00fablica. En este caso, el tribunal aludido respondi\u00f3 en la negativa y asever\u00f3 que, por el contrario, los ciudadanos privados ameritan una protecci\u00f3n a\u00fan mayor.[efn_note]<em>Id.<\/em> en las p\u00e1gs. 344-45.[\/efn_note]\u00a0 En estas circunstancias, los magistrados resolvieron que el est\u00e1ndar de malicia real no les aplica, sino que basta con que la publicaci\u00f3n falsa se haya emitido con negligencia, para que el medio pueda incurrir en difamaci\u00f3n.[efn_note]<em>Id.<\/em> en la p\u00e1gs. 375-76.[\/efn_note] Cabe destacar que, con este precedente, el foro federal de mayor jerarqu\u00eda se distanci\u00f3 de la determinaci\u00f3n que produjo tres a\u00f1os antes en <em>Rosembloom v. Metromedia, Inc.<\/em>, cuando estableci\u00f3 que el est\u00e1ndar de malicia real s\u00ed aplicaba a ciudadanos privados, en aquellos casos sobre asuntos de inter\u00e9s p\u00fablico.[efn_note]Rosenbloom v. Metromedia, Inc<em>.<\/em>, 403 U.S. 29 (1971).[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>En 1977, el Tribunal Supremo de Puerto Rico acogi\u00f3 la norma de <em>Sullivan<\/em>, y suscribi\u00f3 una versi\u00f3n an\u00e1loga de los criterios previamente dispuestos por el foro federal para que los tribunales puedan determinar si un demandante es, en efecto, un funcionario p\u00fablico o una figura p\u00fablica.[efn_note]Torres Silva v. El Mundo, Inc., 106 DPR 415, 424 (1977).[\/efn_note] Los referidos criterios son los siguientes: (1) especial prominencia en los asuntos de la sociedad; (2) capacidad para ejercer influencia y persuasi\u00f3n en la discusi\u00f3n de asuntos de inter\u00e9s p\u00fablico, y (3) participaci\u00f3n activa en la discusi\u00f3n de controversias p\u00fablicas espec\u00edficas con el prop\u00f3sito de inclinar la balanza en la resoluci\u00f3n de las cuestiones envueltas.[efn_note]<em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 422. .[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>Cabe resaltar que, en Puerto Rico, no fue hasta el 2013 que nuestro Alto Foro consider\u00f3 que una parte demandante en un caso por difamaci\u00f3n, quien cumpl\u00eda con todos los criterios para que se le considerara un funcionario p\u00fablico, logr\u00f3 demostrar que la informaci\u00f3n nociva publicada, no solo era falsa, sino que satisfizo el est\u00e1ndar de malicia real dispuesto por el Tribunal Supremo Federal en <em>Sullivan<\/em>. Posteriormente, nuestro Tribunal Supremo acogi\u00f3 en <em>Torres Silva v. El Mundo, Inc<\/em>. As\u00ed, en <em>Mel\u00e9ndez v. El Vocero de PR<\/em>, nuestro Tribunal Supremo manifest\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Hoy resolvemos por primera vez, desde la incorporaci\u00f3n de <em>New York Times v. Sullivan, 376 U.S. 254 (1964),<\/em> a nuestra doctrina de difamaci\u00f3n, que un funcionario p\u00fablico prob\u00f3 adecuadamente que la prensa escrita obr\u00f3 con malicia real al publicar aseveraciones difamatorias en su contra; es decir, con un grave menosprecio de si lo divulgado era cierto o no.[efn_note]Mel\u00e9ndez v. El Vocero de PR, 189 DPR 123, 130 (2013).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p> Por consiguiente, basado en lo antes discutido, es forzoso concluir que la normativa vigente puede resumirse del siguiente modo:  <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> [T]anto el Tribunal Supremo Federal, como nuestro Tribunal Supremo, reconocen el derecho a presentar dicha causa de acci\u00f3n de naturaleza civil, ante el supuesto de una <em>expresi\u00f3n falsa<\/em> hecha en contra de otra persona con malicia real \u2014en el caso de las figuras p\u00fablicas\u2014 o con negligencia \u2014en el caso de los ciudadanos privados\u2014, si esta causa da\u00f1os a la reputaci\u00f3n.[efn_note]Sarah C. Rivera Blanco,\u00a0<em>Criminalizaci\u00f3n de la difamaci\u00f3n: cuando el Estado procura censurar a la Prensa<\/em>, 90 REV. JUR. UPR 273, 276-277 (2021) (citando a Gertz v<em>. <\/em>Robert Welch, 418 U.S. 323 (1974); Curtis Pub. Co. v. Butts, 388 U.S. 130, 134 (1967); New York Times Co. v. Sullivan, 376 US 254 (1964); Torres Silva v. El Mundo, Inc., 106 DPR 415 (1977)). [1] <em>V\u00e9ase<\/em> Clayton Saliba, <em>Digital Visibility: What\u00b4s in it for Public Figures<\/em>, CLAYTON SALIBA (3 de junio de 2019), https:\/\/medium.com\/@clayton.saliba.18\/digital-visibility-whats-in-it-for-public-figures-57bee70b3503.[\/efn_note]   <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>II. <em>La necesidad de redefinir el concepto de figura p\u00fablica<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar precedentes como <em>Sullivan<\/em>, <em>Curtis Publishing<\/em>, <em>Gertz<\/em> y <em>Torres Silva<\/em> e, incluso, mucho m\u00e1s recientemente, <em>Mel\u00e9ndez v. El Vocero<\/em>, salta a la vista un elemento com\u00fan que los caracteriza; y es que el an\u00e1lisis formulado por el Tribunal Supremo Federal y por nuestro Tribunal Supremo, seg\u00fan aplique, ocurri\u00f3 en el contexto del ejercicio period\u00edstico <em>impreso<\/em>. Es decir, se operaba bajo la noci\u00f3n de que la distancia existente entre las figuras p\u00fablicas y los ciudadanos privados -es decir, sus fan\u00e1ticos o el p\u00fablico en general, se consideraba claramente definida.[efn_note]<em>V\u00e9ase<\/em> Clayton Saliba, <em>Digital Visibility: What\u00b4s in it for Public Figures<\/em>, CLAYTON SALIBA (3 de junio de 2019), https:\/\/medium.com\/@clayton.saliba.18\/digital-visibility-whats-in-it-for-public-figures-57bee70b3503.[\/efn_note] En ese sentido, hay que recordar que \u201c<em>Sullivan<\/em> y su progenie involucraban casos en los cuales se trataba de un demandante (figura p\u00fablica o privada) que desafiaba las expresiones hechas por un demandado poderoso, como lo es la prensa\u201d.[efn_note]Suau Bad\u00eda, <em>supra<\/em> nota 17, en las p\u00e1gs. 563-64 (cita omitida). [\/efn_note]\u00a0 <br><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en el 2021, es inevitable notar que la comunicaci\u00f3n p\u00fablica del presente se desarrolla, principalmente, en plataformas digitales que se caracterizan por su inmediatez y f\u00e1cil accesibilidad para el emisor del mensaje, sin atenci\u00f3n a su identidad. As\u00ed, la proliferaci\u00f3n y el desarrollo de plataformas digitales como Facebook, Instagram, YouTube y Twitter han provocado a trav\u00e9s de los a\u00f1os que cualquiera pueda convertirse en una figura p\u00fablica.[efn_note]Saliba, <em>supra<\/em> nota 28.[\/efn_note] Tambi\u00e9n,\u201chay quienes argumentan que el Internet convierte a todo el mundo en figuras p\u00fablicas por el acceso que tenemos todos a este medio de comunicaci\u00f3n de poder refutar el comentario difamatorio, siendo \u00e9sta la manera m\u00e1s satisfactoria de obtener un remedio\u201d.[efn_note]Suau Bad\u00eda, <em>supra<\/em> nota 17, en la p\u00e1g. 563.[\/efn_note] Es decir, como propone Pablo Mancini en el pr\u00f3logo que escribi\u00f3 para uno de los libros del doctor Jos\u00e9 Luis Orihuela: \u201c[u]na nueva humanidad digital nos obliga a volver sobre las preguntas m\u00e1s elementales que alguna vez se hizo el hombre\u201d.[efn_note]JOS\u00c9 LUIS ORIHUELA, LOS MEDIOS DESPU\u00c9S DE INTERNET 13 (2015).[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>Esto, no solamente propicia que la informaci\u00f3n difundida en las plataformas digitales tenga car\u00e1cter inmediato y un impacto a mayor escala, debido al potencial de difusi\u00f3n global que supone la era digital, sino que ello, a su vez, aumenta el riesgo de falsedad con la proliferaci\u00f3n de las noticias falsas o <em>fake news<\/em>. Sobre el modo en que la comunicaci\u00f3n digital ha consagrado dicho fen\u00f3meno, Escudero de Jes\u00fas plantea -a nuestro juicio, de modo acertado- lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> By making the means of communication readily accessible to anyone with moderate economic means, the Internet and new technologies have allowed individuals to engage in enterprises that until recently had been reserved to exclusive, institutionalized professions. For instance, in the pre-Internet Era, the capacity to disseminate journalistic information to the masses fell exclusively to the traditional media institutions who controlled the primary means of communication, such as radio, television, and print journalism. In the digital age, anyone with a technological device and Internet access has the potential to reaching a global audience. Although this shift in the communicative dynamics facilitates an ample and more pluralistic public discourse, most of the content generated and published in cyberspace does not undergo any curatorial or editorial processes. Cyber-journalism lacks an impartial and formal gatekeeping system. For this reason, it provides fertile ground for the systematic dissemination of false news under the guise of objective journalism.[efn_note]Escudero de Jes\u00fas, <em>supra<\/em> nota 5, en la p\u00e1g. 1400 (cita omitida).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ante esta realidad, Lat y Shemtob proponen un distanciamiento del precedente de <em>Gertz<\/em> y la adopci\u00f3n del est\u00e1ndar de <em>Rosenbloom <\/em>en el caso de los ciudadanos privados, lo cual, como indicamos, equivaldr\u00eda a extenderles el criterio de malicia real, en lugar de mantener el est\u00e1ndar vigente de negligencia, adoptado en <em>Gertz<\/em>.[efn_note]Lat &amp; Shemtob, <em>supra<\/em> nota 10, en la p\u00e1g. 410.[\/efn_note] En esencia, los autores plantean que la proliferaci\u00f3n en el uso de Internet ha tornado el precedente de <em>Gertz, <\/em>no soloen obsoleto, sino en uno legalmente incoherente, debido principalmente a las siguientes razones: <br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> 1) los cambios en el escenario medi\u00e1tico han socavado la l\u00f3gica subyacente en los fundamentos de <em>Gertz<\/em>; 2) la era digital ha tornado difusa la distinci\u00f3n existente -si no es que la ha eliminado del todo- entre una figura p\u00fablica y un ciudadano privado, que es lo que provee los cimientos para el precedente de <em>Gertz<\/em>.[efn_note]<em>Id. <\/em>(traducci\u00f3n suplida).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por tal raz\u00f3n, los autores consideran que es imperativo tratar a todo el mundo, hasta cierto punto, como figura p\u00fablica, pues solo as\u00ed ser\u00e1 posible modernizar las protecciones contra la difamaci\u00f3n y atemperarlas a la era de los medios digitales y las redes sociales.[efn_note]<em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 419.[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien se presenta como una alternativa, considerar la aplicaci\u00f3n de <em>Rosenbloom<\/em> al supuesto de los ciudadanos privados que sean v\u00edctimas de una aseveraci\u00f3n difamatoria, tal y como plantean Lat y Shemtob, con el efecto potencial de que les resulte m\u00e1s complejo probar su causa de acci\u00f3n, tambi\u00e9n lo ser\u00eda considerar la flexibilizaci\u00f3n del est\u00e1ndar de malicia real en el caso de las figuras p\u00fablicas. Esto fue precisamente lo que plante\u00f3 el Juez Asociado Clarence Thomas en la opini\u00f3n concurrente que suscribi\u00f3 recientemente en <em>McKee v. Cosby<\/em>.[efn_note]McKee v. Cosby, 139 S. Ct. 675 (2019). [\/efn_note] Un caso en el que el Tribunal Supremo Federal determin\u00f3 por mayor\u00eda denegar el <em>certiorari<\/em> solicitado. En su concurrencia, y en lo pertinente a la presente discusi\u00f3n, el Juez Thomas manifest\u00f3 lo siguiente:<br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> We should not continue to reflexively apply this policy-driven approach to the Constitution. Instead, we should carefully examine the original meaning of the First and Fourteenth Amendments. If the Constitution does not require public figures to satisfy an actual-malice standard in state-law defamation suits, then neither should we.[efn_note]<em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 676 (Juez Asociado Thomas, opini\u00f3n concurrente).[\/efn_note] <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>As\u00ed, seg\u00fan el Juez Asociado Thomas, el est\u00e1ndar delineado en <em>Sulliva<\/em>n es \u201cpr\u00e1cticamente imposible&#8221; de satisfacer, por lo que deber\u00eda flexibilizarse.[efn_note]Natasha Cooper, <em>Reevaluating New York Times v. Sullivan in the Wake of Modern Day Journalism<\/em>, AMERICAN BAR ASSOCIATION (27 de febrero de 2019), https:\/\/www.americanbar.org\/groups\/litigation\/committees\/woman-advocate\/practice\/2019\/reevaluating-new-york-times-v-sullivan-in-the-wake-of-modern-day-journalism\/ (<em>citando a<\/em> Mckee v. Cosby, 139 S.Ct. 675 (2019) (Mem.) (Thomas, J., concurrence)).[\/efn_note] De este modo, recalc\u00f3 que se trata de una interpretaci\u00f3n sobre el ejercicio de la libre expresi\u00f3n que nunca estuvo contemplada, ni en la Primera ni en la Decimocuarta Enmienda de la Constituci\u00f3n Federal, y que se trata de una limitaci\u00f3n estrictamente de creaci\u00f3n judicial.[efn_note]<em>Id.<\/em>[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>III. <em>La era digital propicia un escenario en el que se posibilita que todos seamos figuras p\u00fablicas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como parte del an\u00e1lisis para determinar si un potencial demandante en un caso de difamaci\u00f3n debe considerarse como una figura p\u00fablica, basado en los tres criterios previamente discutidos, seg\u00fan fueron establecidos en <em>Torres Silva<\/em>, desde hace varias d\u00e9cadas nuestro Tribunal Supremo razon\u00f3 lo siguiente: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> [L]a noci\u00f3n de figura p\u00fablica est\u00e1 estrechamente vinculada -por raz\u00f3n de la posici\u00f3n oficial, poder o envolvimiento en los asuntos p\u00fablicos- a la <em>adquisici\u00f3n de relieve<\/em>,<em>prominencia<\/em>,<em>fama o notoriedad especial<\/em> o general que, como corolario, de modo significativo, le permite de ordinario a una persona <em>cierto acceso a los medios efectivos de comunicaci\u00f3n<\/em>, para exponer, adelantar y <em>debatir sus puntos de vista ante la opini\u00f3n p\u00fablica<\/em>, y como resultado corre el riesgo de estar m\u00e1s expuesta al escrutinio, atenci\u00f3n e inter\u00e9s p\u00fablico. . . .[efn_note]Oliveras v. Paniagua Diez, 115 DPR 257, 263-64 (1984) (\u00e9nfasis suplido) (cita omitida).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Incluso, es importante destacar que el citado an\u00e1lisis fue acogido por nuestro Tribunal Supremo tras haber sido, a su vez, elaborado por el Tribunal Supremo Federal previamente de modo muy similar. De ah\u00ed que, citando el precedente establecido por el Alto Foro Federal en 1974 en <em>Gertz,<\/em> nuestro Alto Foro se\u00f1al\u00f3 en lo subsiguiente que: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> En su mayor parte aquellos que alcanzan este status [el de figura p\u00fablica]han asumido <em>roles de especial prominencia<\/em>en los asuntos de la sociedad. Algunos ocupan posiciones de tal poder e influencias que se consideran figura p\u00fablica para todo prop\u00f3sito. Mas com\u00fanmente, aquellos clasificados como figura p\u00fablica <em>se han lanzado a la palestra de una controversia p\u00fablica en particular para influir en las soluciones de las cuestiones envueltas<\/em>.[efn_note]<em>Id<\/em>. en la p\u00e1g. 263 (citandoa Gertz, 418 U.S. at 345; Torres Silva, 106 DPR en la p\u00e1g. 422) (\u00e9nfasis suplido).[\/efn_note]<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De lo anteriormente colegido se desprende con meridiana claridad que uno de los factores determinantes e inequ\u00edvocos a la hora de formular un an\u00e1lisis basado en los tres criterios gu\u00edas formulados en <em>Torres Silva<\/em>,a ra\u00edz del cualse pueda inclinar la balanza hacia una determinaci\u00f3n de figura p\u00fablica; lo es la facilidad de acceso que el demandante en cuesti\u00f3n posea respecto a medios de comunicaci\u00f3n masiva que le posibiliten la difusi\u00f3n de mensajes con potencial de influir en la opini\u00f3n p\u00fablica. Sin embargo, no podemos ignorar que este tipo de an\u00e1lisis est\u00e1 estrictamente basado en una noci\u00f3n de medios tradicionales que obvia el hecho de que, hoy d\u00eda, los y las cibernautas gozamos de una amplia facilidad de acceso a difundir mensajes por medio de plataformas digitales que son econ\u00f3micamente accesibles y que se caracterizan por un potencial de alcance masivo a gran escala.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, es preciso considerar, como parte del presente an\u00e1lisis que, diariamente, personas que hoy pueden ser f\u00e1cilmente descartados como figuras p\u00fablicas, tienen la libertad de acceder libre de costo (o por un costo accesible) a una plataforma de blog. Esto les permite publicar contenido, ya sea general o especializado, y ganar cientos de miles de seguidores en tiempo r\u00e9cord. Por consiguiente, se hace patente e imperiosa la necesidad de repensar que el an\u00e1lisis de figura p\u00fablica tenga que estar exclusivamente basado en la accesibilidad que se tenga a medios de comunicaci\u00f3n masiva tradicionales o corporativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el potencial de alcance de una plataforma de blog, el acad\u00e9mico Orihuela considera que \u201c[l]o cierto es que <em>un blog<\/em>,<strong> <\/strong><em>especialmente si est\u00e1 alojado en un servidor que podamos controlar<\/em>,<strong> <\/strong><em>sigue siendo la casa en la red por excelencia de un ciudadano digital<\/em>\u201d.[efn_note]Orihuela, <em>supra<\/em> nota 31, en la p\u00e1g. 35.[\/efn_note] As\u00ed tambi\u00e9n, y en lo pertinente al presente an\u00e1lisis, el autor se\u00f1ala que los blogs constituyen \u201cun espacio autogestionado para construir nuestra identidad digital en l\u00ednea\u201d.[efn_note]<em>Id.<\/em>[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de lo acertado del citado an\u00e1lisis formulado por el doctor Orihuela, este reconoce que los blogs \u201cnacieron antes de la que Web se hiciera social [aunque, ciertamente,] facilitaron esa transformaci\u00f3n\u201d.[efn_note]<em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 36.[\/efn_note] Es por ello que, son precisamente plataformas de publicaci\u00f3n de contenido instant\u00e1neo, como lo son las redes sociales y los microblogs como Twitter, aquellos espacios que, constituyen terreno f\u00e9rtil accesible a cualquiera que posea alg\u00fan aparato digital con acceso a Internet. Con el posible efecto de, viralizar contenidos que pueden llegar a influir la opini\u00f3n p\u00fablica en tiempo r\u00e9cord. Precisamente, sobre los microblogs, el autor analiza que estos \u201cson hijos de la movilidad y de la velocidad, [por lo que constituyen]plataformas id\u00f3neas para quienes vivimos siempre conectados\u201d.[efn_note]<em>Id<\/em>.[\/efn_note] <br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV. <em>Reflexiones finales<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tal y como reflexiona el profesor Mel\u00e9ndez Juarbe, en el contexto de lo que se consideran \u201cvac\u00edos jur\u00eddicos\u201d,[efn_note]Mel\u00e9ndez Juarbe, <em>supra<\/em> nota 1, en la p\u00e1g. 1317.[\/efn_note] \u201c[e]s muy com\u00fan pensar que el Derecho, inevitablemente, necesita actualizaci\u00f3n ante los r\u00e1pidos e imparables desarrollos tecnol\u00f3gicos\u201d.[efn_note]<em>Id<\/em>.[\/efn_note] Adem\u00e1s\u201c[s]e piensa, le sigue los pasos a <em>la tecnolog\u00eda<\/em> en una especie de carrera que siempre est\u00e1 perdiendo\u201d.[efn_note]<em>Id<\/em>.[\/efn_note] En consideraci\u00f3n a lo anterior, consideramos que el an\u00e1lisis formulado ha permitido establecer que las interpretaciones sobre el modo en que las protecciones de la Primera Enmienda aplican -o bien, deben aplicarse- a los casos de difamaci\u00f3n, requieren ajustarse a las realidades del entorno digital. <br><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, tal y como discutimos, la proliferaci\u00f3n de las plataformas sociales supone, no solo mayores riesgos de difusi\u00f3n de informaci\u00f3n falsa, sino una facilidad de acceso que diluye sustancialmente las distinciones hasta hoy imperantes en el Derecho vigente. Lo antes expuesto responde a que se distancia a las figuras p\u00fablicas de los ciudadanos privados. Sin embargo, soy del criterio que esta realidad tampoco puede ni debe minar la significancia que todav\u00eda hoy representa el precedente de <em>Sullivan<\/em> para el ejercicio de las libertades que emanan de la Primera Enmienda, en particular la libertad de prensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello por lo que, con el norte de mantener el robustecimiento de estas garant\u00edas, ajustadas a las realidades del entorno digital, sugiero un enfoque alineado con el an\u00e1lisis de Lat y Shemtob, en lugar de flexibilizar el est\u00e1ndar de malicia real en el caso de las figuras p\u00fablicas, como propone el Juez Asociado Thomas. Sin lugar a duda, el enfoque abordado hace d\u00e9cadas en <em>Rosenbloom<\/em>, provee las herramientas necesarias para atemperar las protecciones de la Primera Enmienda al ejercicio period\u00edstico en tiempos de la digitalizaci\u00f3n. No cabe duda que, en la actualidad, todos tenemos el potencial de convertirnos en figuras p\u00fablicas e influir en la opini\u00f3n p\u00fablica mediante la difusi\u00f3n de informaci\u00f3n sobre asuntos de inter\u00e9s p\u00fablico. En fin, como manifest\u00f3 Escudero de Jes\u00fas, \u201cit is only by furnishing an open space where reasoned dialogue between false and truthful ideas takes place that truth can triumph over falsity.\u201d[efn_note]Escudero de Jes\u00fas, <em>supra<\/em> nota 5, en la p\u00e1g. 1404.[\/efn_note]<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p>*La\nautora es egresada de la Escuela\nde Derecho de la Universidad de Puerto Rico, clase de Juris Doctor 2010 y LL.M.\ncon \u00e9nfasis curricular en Formaci\u00f3n Judicial 2019. Actualmente, se desempe\u00f1a\ncomo profesora adjunta en la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad\nCat\u00f3lica de Puerto Rico, donde imparte el curso An\u00e1lisis de Problemas Jur\u00eddicos.&nbsp; Adem\u00e1s, por los pasados cinco a\u00f1os ha\nimpartido cursos de comunicaci\u00f3n a niveles subgraduado y graduado.&nbsp; En la actualidad, la autora tambi\u00e9n trabaja para el Poder Judicial de Puerto\nRico y desea aclarar que lo aqu\u00ed expuesto en ninguna medida representa el\nsentir o la postura del Poder Judicial sobre estos temas, sino que se plantea\npara fines estrictamente educativos.<\/p>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo Por: Sarah C. Rivera Blanco* \u201cLos vac\u00edos jur\u00eddicos, al menos aquellos que se refieren a la distancia entre la tecnolog\u00eda y el Derecho, en ocasiones nos remiten impl\u00edcitamente a esta noci\u00f3n: la tecnolog\u00eda lleg\u00f3 y el Derecho a\u00fan no se ha ajustado, pero debe hacerlo\u201d.[efn_note]Hiram Mel\u00e9ndez Juarbe, Vac\u00edos jur\u00eddicos: derecho y tecnolog\u00eda, 87 REV.<\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2021\/12\/23\/urge-redefinir-el-concepto-de-figura-publica-en-casos-de-difamacion\/\" title=\"Read More\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":3312,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,1],"tags":[169,176],"class_list":{"0":"post-3309","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-articulos","8":"category-uncategorized","9":"tag-difamacion","10":"tag-figura-publica"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3309"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3309\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}