{"id":4151,"date":"2025-02-13T14:25:07","date_gmt":"2025-02-13T14:25:07","guid":{"rendered":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/?p=4151"},"modified":"2025-02-27T13:57:04","modified_gmt":"2025-02-27T13:57:04","slug":"desentranando-la-imagen-de-la-mujer-histerica-desde-la-impericia-medica-un-analisis-a-traves-de-la-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2025\/02\/13\/desentranando-la-imagen-de-la-mujer-histerica-desde-la-impericia-medica-un-analisis-a-traves-de-la-literatura\/","title":{"rendered":"Desentra\u00f1ando la imagen de la mujer hist\u00e9rica desde la impericia m\u00e9dica: Un an\u00e1lisis a trav\u00e9s de la literatura"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-4152 aligncenter\" src=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/02\/Screenshot-2025-02-12-at-10.06.09\u202fPM-300x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/02\/Screenshot-2025-02-12-at-10.06.09\u202fPM-300x300.jpeg 300w, https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/02\/Screenshot-2025-02-12-at-10.06.09\u202fPM-150x150.jpeg 150w, https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/02\/Screenshot-2025-02-12-at-10.06.09\u202fPM.jpeg 894w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Por: Mar\u00eda Isabel R\u00edos Puras<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La representaci\u00f3n de la histeria femenina en la literatura es mucho m\u00e1s que un reflejo social. Es un espejo que revela las actitudes complejas de la sociedad hacia la salud de las mujeres y la autoridad m\u00e9dica, ofreciendo una ventana amplia para explorar la intersecci\u00f3n entre g\u00e9nero, medicina y din\u00e1micas de poder a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Dentro del marco de la medicina, las mujeres han sido vistas hist\u00f3ricamente a trav\u00e9s de un lente que favorece la perspectiva masculina y reforzaba los roles de g\u00e9nero tradicionales. El campo m\u00e9dico caracteriz\u00f3 la histeria como el diagn\u00f3stico que agrupaba las ansiedades sociales sobre la feminidad y, por ende, se controlaba a aquellas mujeres que sal\u00edan de su rol social tradicional hetero-normativo. Las mujeres que exhib\u00edan s\u00edntomas de histeria eran frecuentemente marginadas, y sus experiencias y emociones eran minimizadas para ajustarlas a los l\u00edmites del narrativo patriarcal predominante. Esto no solo perpetuaba la desigualdad de g\u00e9nero, sino que tambi\u00e9n limitaba la agencia y autonom\u00eda de las mujeres, releg\u00e1ndolas a roles subordinados tanto dentro del \u00e1mbito m\u00e9dico como en la sociedad en general.<\/p>\n<p><strong>I. <\/strong><strong>Trasfondo hist\u00f3rico de la histeria femenina <\/strong><\/p>\n<p><em>A. Or\u00edgenes hist\u00f3ricos<\/em><\/p>\n<p>Los primeros indicios registrados de la histeria femenina se remontan al Antiguo Egipto, alrededor del a\u00f1o 1900 a.C.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Los or\u00edgenes de esta condici\u00f3n se encuentran documentados en el Papiro de Kahun, un tratado de ginecolog\u00eda, en el que sus autores atribu\u00edan la causa de los trastornos hist\u00e9ricos a los movimientos irregulares del \u00fatero dentro del cuerpo de la mujer.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Posteriormente, en la mitolog\u00eda griega plantearon que la &#8220;locura&#8221; se desarrollaba a causa de un \u00fatero envenenado debido a la \u201cfalta de orgasmos y a la melancol\u00eda uterina\u201d.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> A ra\u00edz de esto, el fil\u00f3sofo Plat\u00f3n sugiri\u00f3 que el \u00fatero se volv\u00eda melanc\u00f3lico cuando no estaba en contacto con los \u00f3rganos reproductivos de un hombre ni se dedicaba a la reproducci\u00f3n,<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> resultando en la conclusi\u00f3n de que las mujeres que padec\u00edan de histeria pod\u00edan ser curadas mediante relaciones sexuales.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> Sin embargo, el t\u00e9rmino &#8220;histeria&#8221; no fue formalmente utilizado hasta el siglo V a.C., cuando Hip\u00f3crates postul\u00f3 que su origen radicaba en el movimiento del \u00fatero, conocido en lat\u00edn como &#8220;hysteron&#8221;.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> Su teor\u00eda se populariz\u00f3 por argumentar que el \u00fatero se debilitaba cuando se le privaba del sexo y de la procreaci\u00f3n, pues estas pr\u00e1cticas sexuales &#8220;limpiaban&#8221; el cuerpo de la mujer.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Hip\u00f3crates se refer\u00eda al \u00fatero de las mujeres viudas, solteras y v\u00edrgenes con connotaciones negativas, pues teorizaba que \u00e9ste produc\u00eda vapores t\u00f3xicos que provocaban ansiedad, temblores y sofocaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Esta teor\u00eda recog\u00eda los mismos s\u00edntomas que se estudiaban desde el a\u00f1o 1600 a.C. en las mujeres que sufr\u00edan de histeria en el Antiguo Egipto. En fin, ambas civilizaciones antiguas concluyeron que la cura hipot\u00e9tica para posicionar el \u00fatero &#8220;correctamente&#8221; era la actividad sexual.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>B. Siglo XIX y la Era Victoriana<\/em><\/span><\/p>\n<p>En el siglo XIX, el refinamiento y la sensibilidad caracterizaban la representaci\u00f3n de la mujer ideal,<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> caracterizada como la &#8220;guardiana de la religi\u00f3n y portavoz de la moralidad&#8221;.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> A las mujeres se les inculcaba la idea de que la agresi\u00f3n, la independencia y la curiosidad eran atributos propios del hombre y se les ense\u00f1aba a suprimir estos atributos para ajustarse a las expectativas patriarcales, relegando as\u00ed su independencia y curiosidad innata.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> La presi\u00f3n social de contraer matrimonio, tener hijos y asumir las responsabilidades de la maternidad generaba angustia en muchas de estas mujeres, a quienes los m\u00e9dicos diagnosticaban como pacientes de enfermedades nerviosas o de histeria cuando, en realidad, muchas de ellas sufr\u00edan de aislamiento y depresi\u00f3n.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Para el siglo XIX, los m\u00e9dicos de la \u00e9poca reconoc\u00edan la histeria tanto en mujeres como en hombres, pero se informaba que era m\u00e1s com\u00fan en mujeres entre quince y cuarenta a\u00f1os.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Describ\u00edan los episodios de histeria de manera similar a ataques epil\u00e9pticos, depresi\u00f3n, ansiedad, entre otros.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> A medida que pasaba el tiempo, los s\u00edntomas de la histeria cambiaban, pero el diagn\u00f3stico se manten\u00eda constante.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Los m\u00e9dicos no solo asociaban la histeria con s\u00edntomas f\u00edsicos, sino que tambi\u00e9n la vinculaban con la personalidad y los temperamentos de las mujeres y diagnosticaban a estas las mujeres con una personalidad hist\u00e9rica con un estado de \u00e1nimo vol\u00e1til y un comportamiento err\u00e1tico. Los m\u00e9dicos las describ\u00edan como egoc\u00e9ntricas y con una vida sexual superficial.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>A lo largo de la historia de la medicina, las discusiones sobre el tratamiento de la histeria han sido variadas. Durante la Edad Media, el m\u00e9dico y te\u00f3logo Giovan Battista Codronchi document\u00f3 que las comadronas utilizaban la estimulaci\u00f3n manual de los \u00f3rganos genitales femeninos para inducir el orgasmo.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Los m\u00e9dicos realizaban esta pr\u00e1ctica, conocida como &#8220;paroxismo hist\u00e9rico&#8221;, con la intenci\u00f3n de curar la histeria mediante la inducci\u00f3n del orgasmo en las mujeres.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> La historiadora Rachel Maines critica la visi\u00f3n androcentrista en la esfera m\u00e9dica exponiendo que, al acercarse a la conclusi\u00f3n de que el matrimonio era incapaz de curar la histeria, los m\u00e9dicos se tomaron la tarea de aliviar los s\u00edntomas de la enfermedad a trav\u00e9s de la estimulaci\u00f3n genital y catalogarlo como el \u201cparoxismo hist\u00e9rico\u201d.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> Por ejemplo, el vibrador luego se transform\u00f3 consecuentemente en un dispositivo m\u00e9dico utilizado para el masaje terap\u00e9utico por parte de los pacientes durante sus terapias f\u00edsicas.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Aunque muchos m\u00e9dicos no apoyaban esta pr\u00e1ctica, la masturbaci\u00f3n como m\u00e9todo principal de tratamiento reflejaba la comprensi\u00f3n limitada del m\u00e9dico acerca del cuerpo de la mujer de la \u00e9poca.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>C. Sigo XX y la Era C<\/em><\/span><span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>ontempor\u00e1nea\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p>El siglo XX produjo un cambio dr\u00e1stico, pues los discursos sobre la psicosis llevaron a varios pensadores de la \u00e9poca a formular sus teor\u00edas sobre la histeria desde una perspectiva psicoanal\u00edtica. Aunque se considere un avance m\u00e9dico, esto perpetu\u00f3 los prejuicios que persiguen a las mujeres al estereotiparlas como ejemplo de trastornos mentales. Jean-Martin Charcot investig\u00f3 desde la perspectiva de la histeria como un trastorno mental el efecto de la hipnosis sobre ella.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> Plante\u00f3 que la histeria tiene su origen en la degeneraci\u00f3n hereditaria del nervioso, siendo un trastorno neurol\u00f3gico.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a><\/p>\n<p>A finales del siglo XIX, Charcot dirigi\u00f3 sus estudios hacia mujeres de clases sociales m\u00e1s bajas que estaban internadas en un asilo en Francia.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Sus pacientes, que padec\u00edan de histeria, mostraban una variedad de s\u00edntomas neurol\u00f3gicos como ataques epil\u00e9pticos y par\u00e1lisis.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> Charcot compar\u00f3 sus hallazgos con fen\u00f3menos similares a posesiones demon\u00edacas, lo que llev\u00f3 a clasificar la demonoman\u00eda como una forma de histeria.<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> La teor\u00eda de Charcot y su evoluci\u00f3n, a pesar de recibir cr\u00edticas severas, se considera que cement\u00f3 las bases sobre las que Sigmund Fred, el pionero del psicoan\u00e1lisis, desarroll\u00f3 su trabajo.<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de los estudios cl\u00e1sicos de Freud se encuentra el caso de la joven Anna O. de 21 a\u00f1os quien fue diagnosticada con histeria por presentar una serie de s\u00edntomas f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos, incluyendo personalidad dual, amnesia, par\u00e1lisis, y dificultad para hablar o entender su lengua materna.<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> Freud y su colega Josef Breuer exploraron el origen de sus s\u00edntomas y desarrollaron la teor\u00eda de que la histeria era causada por traumas emocionales reprimidos en el inconsciente.<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> Utilizando la t\u00e9cnica de <em>talking cure<\/em>, animaron a Anna O. a hablar libremente sobre sus pensamientos y recuerdos, lo que eventualmente llev\u00f3 a la remisi\u00f3n de sus s\u00edntomas.<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> El caso de Anna O. proporcion\u00f3 a Freud y Breuer importantes ideas sobre la naturaleza del inconsciente y el proceso terap\u00e9utico que influir\u00eda en el desarrollo posterior del psicoan\u00e1lisis.<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>A diferencia de Charcot, Freud defini\u00f3 la histeria como un trastorno de conversi\u00f3n, invitando un nuevo paradigma psicoanal\u00edtico a la esfera social y m\u00e9dica.<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> Freud destac\u00f3 que el origen de la histeria proviene de aquellas memorias o ideas de gran carga emocional para la conciencia, las cuales son reprimidas en el subconsciente y se manifiestan como s\u00edntomas f\u00edsicos.<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> Dichas manifestaciones ayudaban entonces a enfrentar dilemas psicol\u00f3gicos intolerables.<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Cuando se utiliza la frase feminismo psicoanal\u00edtico, surge la pregunta de si el feminismo ha apropiado el psicoan\u00e1lisis o si el psicoan\u00e1lisis ha apropiado el feminismo.<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a> El psicoan\u00e1lisis feminista es un marco te\u00f3rico que combina teor\u00edas psicoanal\u00edticas, como las de Freud, con perspectivas feministas para analizar c\u00f3mo la opresi\u00f3n de g\u00e9nero est\u00e1 arraigada en el subconsciente.<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a> El psicoan\u00e1lisis lleg\u00f3 a ser parte del discurso en temas relacionados a la conciencia de la mujer. En parte, el descubrimiento de Freud del inconsciente fue un resultado de las histerias del siglo XIX,<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a> as\u00ed provocando que psicoan\u00e1lisis fuera visto como una traducci\u00f3n te\u00f3rica del lenguaje de la histeria.<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a> Aunque la histeria est\u00e1 principalmente asociada con las mujeres, Freud y Charcot demostraron que la histeria masculina tambi\u00e9n existe y que ocurre a consecuencia de la feminidad reprimida en los hombres.<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a> De hecho, Freud se diagnostic\u00f3 a s\u00ed mismo como hist\u00e9rico,<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a> concluyendo que \u201c[l]a histeria expresa en el lenguaje corporal lo que el psicoan\u00e1lisis expresa en palabras\u201d.<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>II. Histeria femenina en la literatura a trav\u00e9s de las \u00e9pocas <\/strong><\/p>\n<p>La literatura es una parte integral de la sociedad por su capacidad de reflejar los valores y paradigmas sociales de cada \u00e9poca y exponer problemas que han sido silenciados. M\u00e1s all\u00e1, la literatura refleja las actitudes sociales acerca de la salud mental de las mujeres. La armonizaci\u00f3n de las obras literarias confirman que la mujer fue sujeta a un discurso patriarcal que las condenaba a una sentencia de muerte, cuyo \u00fanico escape era intentarser part\u00edcipe de un discurso distinto.<\/p>\n<p><em>A. Jane Eyre<\/em><\/p>\n<p><em style=\"font-size: 14px\">Jane Eyre<\/em><span style=\"font-size: 14px\">, una novela escrita por Charlotte Bront\u00eb en 1847, se desarrolla en plena \u00e9poca victoriana.<\/span><a style=\"font-size: 14px\" href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a><span style=\"font-size: 14px\"> La trama trata sobre la vida de Jane Eyre y su relaci\u00f3n rom\u00e1ntica con Edward Rochester. En el cap\u00edtulo XXVI, se desvela el gran secreto que Rochester le oculta a su prometida, Jane Eyre. Durante su ceremonia nupcial, se enfrentan a un obst\u00e1culo que les impide contraer matrimonio: quince a\u00f1os atr\u00e1s, Rochester se hab\u00eda casado con Bertha Antoinetta Mason, una mujer criolla de Spanish Town, Jamaica, informaci\u00f3n que Jane Eyre desconoc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>Todo lo que se revela sobre Bertha es a trav\u00e9s de un lente masculino, el cual apunta directamente al paradigma social no solo de la \u00e9poca, sino tambi\u00e9n a las creencias arraigadas desde tiempos hist\u00f3ricos tempranos. Al leer esta novela, nos hacemos conscientes del discurso patriarcal y de c\u00f3mo \u00e9ste, mediante su lenguaje, atrapa a la mujer en falsedades m\u00e9dicas.<\/p>\n<p>Bertha se destacaba por su belleza: alta, de piel oscura y majestuosa. Rochester relata que la familia de ella deseaba comprometerla con \u00e9l debido a su &#8220;buena raza&#8221;.<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> Tuvo la oportunidad de conocerla en las fiestas y de sostener conversaciones privadas con ella, lo cual le agradaba. Recuerda que todos los hombres en su c\u00edrculo parec\u00edan admirarla y envidiarlo a \u00e9l por estar con ella.<\/p>\n<p>Confiesa que cuando era joven e inexperto, pensaba que la amaba; sin embargo, al conocerla mejor y comprender su estado de salud mental, su percepci\u00f3n cambi\u00f3 por completo. Destaca que Bertha carec\u00eda de las cualidades aceptables de la mujer t\u00edpica de la \u00e9poca victoriana: no era modesta, ni benevolente, ni ten\u00eda refinamiento ni en su mente o ni en sus modales. La introducci\u00f3n a Bertha comienza con una descripci\u00f3n ilustrativa que causa una sensaci\u00f3n de inquietud y suspenso:<\/p>\n<blockquote><p>Lo que era, ya fuera bestia o ser humano, no se pod\u00eda decir a primera vista: se arrastraba, aparentemente, y en cuatro patas; arrebataba y gru\u00f1\u00eda como alg\u00fan extra\u00f1o animal salvaje: pero estaba cubierta con ropa, y una cantidad de cabello oscuro y canoso, salvaje como una melena, cubr\u00eda su cabeza y rostro.<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Su descripci\u00f3n es aterradora; la pintan como una bestia sin autocontrol. Las interacciones con ella se asemejan a relatos de terror. Se glorifica la actuaci\u00f3n del hombre al afirmar que, aunque ten\u00eda la opci\u00f3n de enfrentarse a ella f\u00edsicamente para as\u00ed calmarla, opt\u00f3 por un m\u00e9todo \u201cmenos agresivo\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>[L]a lun\u00e1tica salt\u00f3 y agarr\u00f3 su garganta con ferocidad, y hundi\u00f3 sus dientes en su mejilla[&#8230;]. [E]lla era una mujer grande, casi igualando en estatura a su esposo, y adem\u00e1s corpulenta: mostraba una fuerza viril en el enfrentamiento &#8211; m\u00e1s de una vez casi lo estrangul\u00f3, atl\u00e9tico como era \u00e9l. Podr\u00eda haberla sometido con un golpe bien dirigido; pero no quiso golpear: solo quer\u00eda luchar cuerpo a cuerpo. Finalmente logr\u00f3 dominar sus brazos; Grace Poole le entreg\u00f3 una cuerda, y \u00e9l los at\u00f3 detr\u00e1s de ella; con m\u00e1s cuerda, que estaba a mano, la amarr\u00f3 a una silla. La operaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo entre los gritos m\u00e1s feroces y los movimientos m\u00e1s convulsivos. Entonces, el se\u00f1or Rochester se volvi\u00f3 hacia los espectadores: los mir\u00f3 con una sonrisa amarga y desolada. &#8216;Esa es mi esposa&#8217;.<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>El lenguaje utilizado para describir a las mujeres que padec\u00edan de histeria es perturbador.\u00a0 El discurso patriarcal presente en esta novela no es algo nuevo, sino que refleja una pr\u00e1ctica social que ha existido desde la \u00e9poca del Antiguo Egipto. Este lenguaje es un mecanismo aprendido. De este modo, cuando Rochester describe a Bertha como si estuviera pose\u00edda por un demonio, est\u00e1 utilizando un lenguaje que ha perdurado desde el siglo XIII. Tambi\u00e9n, la misma Iglesia cat\u00f3lica, mientras intentaba unificar a Europa bajo su control, estableci\u00f3 una conexi\u00f3n entre los trastornos mentales, la brujer\u00eda y el Diablo con la figura de la mujer.<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a> Como consecuencia, las mujeres diagnosticadas como hist\u00e9ricas eran sometidas a pr\u00e1cticas de exorcismo o hasta quemadas, ya que se atribu\u00eda la causa de la histeria a la presencia de fuerzas demoniacas.<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>El discurso patriarcal predominante en la era victoriana se caracteriza por un lenguaje lleno de s\u00edntomas y descripciones que encasillan a la mujer bajo la imagen de histeria. En esta novela, vemos como la percepci\u00f3n de la histeria est\u00e1 fuertemente influenciada por la perspectiva masculina que Rochester proyecta sobre Bertha. La visi\u00f3n de Rochester refleja el paradigma social que predominaba entre los hombres de esa \u00e9poca.<\/p>\n<p><em>\u00a0B. <\/em><span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>The Yellow Wallpaper<\/em><\/span><\/p>\n<p><em>The Yellow Wallpaper<\/em>, un cuento corto escrito por Charlotte Perkins Gilman, es una representaci\u00f3n estremecedora de la mujer diagnosticada con histeria en el siglo XIX.<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a> La historia refleja la lucha contra las opresivas restricciones sociales y \u201cavances\u201d m\u00e9dicos emergentes desde la \u00e9poca. Tras dar a luz a su hijo, la narradora sufre de una depresi\u00f3n postparto. Su esposo, m\u00e9dico, la lleva a una casa colonial aislada y la encierra en un cuarto de ni\u00f1era como parte de su \u201ccura de reposo\u201d que incluye permanecer confinada en una habitaci\u00f3n decorada con un papel tapiz amarillo. Al obsesionarse con este papel tapiz, comienza a ver patrones y figuras en \u00e9l, convencida de que hay una mujer atrapada detr\u00e1s del papel tapiz. Al perder el contacto con la realidad, arranca el papel tapiz en un intento de liberar a la mujer detr\u00e1s para luego descubrir que la mujer atrapada, y ahora liberada, es ella misma. Este cuento ha sido interpretado como una cr\u00edtica al sistema patriarcal en la profesi\u00f3n m\u00e9dica que predominaba en la era victoriana y el siglo XIX. La falta de comprensi\u00f3n de las condiciones m\u00e9dicas de las mujeres, como la depresi\u00f3n postparto, resultaba en diagn\u00f3sticos err\u00f3neos de histeria.<\/p>\n<p>Perkins Gilman, la autora, usa algunas de sus propias experiencias para desarrollar este cuento.<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a> Tras su experiencia con la depresi\u00f3n postparto, recurri\u00f3 a un m\u00e9dico, Mitchell, quien era reconocido por su tratamiento de trastornos de nervios. Acept\u00f3 la \u201ccura de reposo\u201d que \u00e9ste le recet\u00f3 como m\u00e9todo para curar su histeria. Perkins Gilman relata que la cura consist\u00eda en ser alimentada y ba\u00f1ada por el personal hasta que \u00e9l observara que ella estuviese mejor.<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a> Adem\u00e1s, Mitchell le orden\u00f3 como tratamiento vivir una vida dom\u00e9stica que consist\u00eda en jugar con su hijo lo m\u00e1s posible y no tocar un bol\u00edgrafo o l\u00e1piz por el resto de su vida.<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a> De hecho, hace menci\u00f3n de este en el propio cuento cuando el esposo de la narradora le advirti\u00f3 que, de no mejorarse, le enviar\u00eda con el doctor Wier Mitchell, a lo que ella angustiadamente respondi\u00f3 que no quer\u00eda ir, pues tuvo una amiga que fue y dijo que es \u201cigual que John[, el esposo,] y su hermano, pero peor\u201d.<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En ocasiones, la literatura difumina la distinci\u00f3n entre la realidad y la ficci\u00f3n, haciendo que ambas se mezclen y la distinci\u00f3n se vuelva borrosa. <em>The Yellow Wallpaper<\/em> lleva al lector a creer que es simplemente una obra de ficci\u00f3n, pero en realidad es mucho m\u00e1s que eso; es una pieza literaria que arroja luz sobre las experiencias m\u00e1s \u00edntimas de una mujer. A trav\u00e9s de esta obra, Perkins Gilman ofrece al lector la oportunidad de escuchar la voz de una mujer que ha sido silenciada por diagn\u00f3sticos err\u00f3neos y tratamientos que no toman en cuenta la fisiolog\u00eda del cuerpo femenino. Adem\u00e1s,<\/p>\n<p>nos ofrece una mirada m\u00e1s \u00edntima de la relaci\u00f3n entre la narradora y su esposo, as\u00ed reflexionando sobre la din\u00e1mica matrimonial del siglo XIX. Su escritura se convierte en un escape para la narradora, un refugio donde su mente puede liberarse de las restricciones impuestas por su esposo. En un momento dado, la narradora nos revela que oculta a su esposo la magnitud de su sufrimiento, ya que \u00e9l cree que ella no tiene motivos para sufrir. Diagnosticar a las mujeres con histeria era sencillo, pero encontrar una causa genuina resultaba complicado.\u00a0Los m\u00e9dicos desconoc\u00edan la biolog\u00eda del cuerpo femenino y como consecuencia, el origen de la histeria. Al igual que la mujer atrapada detr\u00e1s del papel tapiz, la narradora queda atrapada en la sentencia adjudicada por su m\u00e9dico: su esposo. La mujer que se presenta frente al m\u00e9dico y su diagn\u00f3stico como asertiva se le denomina trastornada. El discurso patriarcal la silencia mediante una sentencia. El uso pragm\u00e1tico de un diagn\u00f3stico dice Treichler, es adjudicarle una sentencia &#8211; sentencia a muerte &#8211; a la mujer, cuya consecuencia cl\u00ednica en el mundo real consiste en aburrimiento, drama y condena. Esta sentencia puede ser injusta o incorrecta, pero como quiera se le adjudica. <a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La protagonista se encuentra constre\u00f1ida y definida por el discurso patriarcal. Sus intentos de participar de una narrativa distinta fracasan, pues escribir ante la ausencia patriarcal requiere \u201cser astuto o de pronto encontrarse con una fuerte oposici\u00f3n\u201d.<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a> La narradora presenta constantemente una resistencia a su diagn\u00f3stico y encuentra libertad a trav\u00e9s del tapiz amarillo. El tapiz amarillo est\u00e1 lleno de \u201cvida\u201d, \u201cexpresiones\u201d y \u201csufrimiento\u201d.<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a> Camuflajeados como s\u00edntomas de histeria, su lenguaje vivifica lo que antes era simplemente un patr\u00f3n irritante:<\/p>\n<blockquote><p>\u00a1Este papel me parece como si supiera qu\u00e9 influencia maliciosa tiene! Hay un punto recurrente donde el patr\u00f3n cuelga como un cuello roto y dos ojos bulbosos te miran boca abajo. Me enojo positivamente con la impertinencia de ello y su perpetuidad. Arriba y abajo y de lado a lado se arrastran, y esos absurdos ojos que no parpadean est\u00e1n por todas partes.<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Su relaci\u00f3n con el tapiz amarillo se refuerza a medida que se le priva de su libertad. Comenzamos a ver el desarrollo de una conexi\u00f3n \u00edntima entre la narradora y la mujer detr\u00e1s del papel tapiz. En su punto m\u00e1s profundo, la narradora dice que ha descubierto otra cosa divertida, pero que no la debe contar, pues no conf\u00eda en los dem\u00e1s.<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a> Es en este momento la narradora rompe con el patriarcado &#8211; con nosotros. Descubre que la mujer detr\u00e1s del papel tapiz es ella misma y su \u00faltimo acto de liberaci\u00f3n es sacarla de all\u00ed, a lo que exclama\u201c[f]inalmente he salido&#8230; no puedes devolverme\u201d.<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a> \u201cSu \u00faltima voz es colectiva, representando a la narradora, la mujer detr\u00e1s del papel tapiz amarillo y mujeres en otros lugares y en otras partes\u201d.<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>III. La imagen de la mujer hist\u00e9rica en la impericia m\u00e9dica <\/strong><\/p>\n<p>A mediados del siglo XX, la psiquiatr\u00eda americana formalmente estableci\u00f3 y defini\u00f3 la histeria como un trastorno.<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a> Su primer intento fue adoptando el <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Briquet\u2019s s<\/em><\/span><em>in<span style=\"font-style: normal !msorm\">drome<\/span><\/em>, cuyo trastorno cr\u00f3nico se entend\u00eda que duraba de por vida y ocurr\u00eda exclusivamente en mujeres.<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a> Bajo dicho trastorno, los s\u00edntomas presentados carec\u00edan de base m\u00e9dica o base fisiol\u00f3gica y, como resultado, las pacientes eran sujetas a evaluaciones invasivas o pr\u00e1cticas quir\u00fargicas extensivas.<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a> No obstante, mientras esto se consideraba pr\u00e1ctica rutinaria en las cl\u00ednicas, se fue desarrollando un sistema de diagn\u00f3sticos.<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a><\/p>\n<p>El primer manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los trastornos mentales (por sus siglas en ingl\u00e9s, \u201c<em>DSM\u201d<\/em>) de la Asociaci\u00f3n Estadounidense de Psicolog\u00eda (por sus siglas en ingl\u00e9s, \u201c<em>APA\u201d<\/em>) fue publicado en Estados Unidos.<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a> En su primera edici\u00f3n, DSM-I, \u00a0se clasific\u00f3 la reacci\u00f3n disociativa junto con la reacci\u00f3n de conversi\u00f3n dentro de la secci\u00f3n de trastornos psiconeur\u00f3ticos, la cual inclu\u00eda otros trastornos como la ansiedad hist\u00e9rica y la depresi\u00f3n.<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a> En el texto se especific\u00f3 que la reacci\u00f3n disociativa se conoc\u00eda formalmente como un tipo de histeria de conversi\u00f3n.<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a> Posteriormente, en la segunda edici\u00f3n, DSM-II, se clasific\u00f3 la disociaci\u00f3n y la conversi\u00f3n como dos subtipos de neurosis hist\u00e9rica.<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a> A medida que las conversaciones sobre la disociaci\u00f3n iban decreciendo, el t\u00e9rmino <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>somatomorfo<\/em><\/span> ganaba popularidad para describir s\u00edntomas f\u00edsicos que no tienen una explicaci\u00f3n m\u00e9dica, recogiendo a los conceptos antiguos de la histeria y el <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Briquet\u2019s syndrome<\/em><\/span>.<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Los s\u00edntomas somatomorfos se definieron en el 1978 como molestias som\u00e1ticas recurrentes por las que se busca atenci\u00f3n m\u00e9dica, pero que no se deba a un trastorno f\u00edsico espec\u00edfico.<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a> Por otro lado, los s\u00edntomas som\u00e1ticos se refieren a aquellos s\u00edntomas f\u00edsicos que pueden o no tener una base m\u00e9dica.<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a><\/p>\n<p>La tercera edici\u00f3n, DSM-III, trajo un desarrollo al sistema de criterio de diagn\u00f3sticos. Se adopt\u00f3 un enfoque psiqui\u00e1trico que se centra en s\u00edntomas observables y medibles, as\u00ed abandonando las construcciones sociales que atacaban y antagonizaban la salud mental de las mujeres.<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a> El <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Briquet\u2019s s<\/em><\/span><span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>y<\/em><\/span><span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>ndrome<\/em><\/span> fue incluido simplificado, pues el criterio de trastornos som\u00e1ticos redujo el n\u00famero de s\u00edntomas que se requieren para su diagn\u00f3stico de treinta y siete a catorce posibles s\u00edntomas.<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a> El t\u00e9rmino de trastorno som\u00e1tico gan\u00f3 popularidad, formando una base para lo que se categorizaron como trastornos somatoformo, incluyendo el trastorno de conversi\u00f3n o neurosis hist\u00e9rica.<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a><\/p>\n<p>Entre las ediciones DSM-III, DSM-IV y DSM-V, se redujo el n\u00famero de s\u00edntomas bajo los trastornos som\u00e1ticos, y los trastornos somatomorfos establecidos en ediciones previas se reconceptualizaron en un nuevo criterio: s\u00edntoma som\u00e1tico y trastornos relacionados.<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a> El trastorno de somatizaci\u00f3n se elimin\u00f3 por completo.<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a> Este nuevo criterio requiere uno o m\u00e1s s\u00edntomas f\u00edsicos que causen angustia o una alteraci\u00f3n significativa de la vida cotidiana. El requisito previo de los trastornos somatomorfo no inclu\u00eda el requisito de que los s\u00edntomas fueran m\u00e9dicamente inexplicables som\u00e1ticos. Se suprimieron los diagn\u00f3sticos de hipocondr\u00eda, trastorno por dolor y trastorno somatomorfo indiferenciado.<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a><\/p>\n<p>La histeria, como t\u00e9rmino, ya no se utiliza en el DSM y fue reemplazada por diagn\u00f3sticos espec\u00edficos como el trastorno de s\u00edntomas som\u00e1ticos y el trastorno de conversi\u00f3n.<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a><\/p>\n<p>Naturalmente, surge una preocupaci\u00f3n por la falta de precisi\u00f3n en la definici\u00f3n de estos trastornos que son mayormente exclusivos de mujeres. No fue hasta el 1980 que la edici\u00f3n DSM-III elimin\u00f3 la histeria como un trastorno mental.<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201chisteria\u201d ha estado hist\u00f3ricamente asociado con las mujeres, lo que muestra visiones patriarcales de la salud mental de las mujeres. El diagn\u00f3stico de la histeria carec\u00eda de validez, era un t\u00e9rmino gen\u00e9rico el cual le dificultaba a los m\u00e9dicos identificar y tratar consistentemente a los pacientes con este trastorno. La eliminaci\u00f3n del t\u00e9rmino del DSM-III provoc\u00f3 un cambio en el paradigma medicinal. Aunque esto marc\u00f3 un paso significativo en la esfera m\u00e9dica, el discurso patriarcal a\u00fan persiste.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A menudo escuchamos que las mujeres &#8220;exageran sus s\u00edntomas&#8221;, lo que lleva a que no se les diagnostique a tiempo o no reciban el tratamiento adecuado. Durante el parto, a las mujeres embarazadas se les silencia, se les dice que &#8220;bajen la voz&#8221;, que &#8220;no necesitan la epidural&#8221; o que &#8220;pueden aguantar el dolor&#8221;.<\/p>\n<p>Pues se percibe que los valores y paradigmas sociales vienen arraigados de disciplinas de impericia m\u00e9dica de las cuales inconscientemente somos part\u00edcipes en nuestro d\u00eda a d\u00eda. Romper con su predominaci\u00f3n es hacer un llamado a las disciplinas actuales para crear conciencia sobre el discurso patriarcal que se ejerce en la medicina, se lee en la literatura y se vocaliza en el derecho. El t\u00e9rmino \u201chisteria\u201d arrastr\u00f3 a la mujer por siglos de prejuicios y desigualdad social. El desconocimiento del cuerpo de la mujer es la causa primaria atribuible al diagn\u00f3stico de la histeria. De la literatura se aprende sobre el comportamiento social y de las obras analizadas en este escrito se desprende que los avances m\u00e9dicos no alcanzaban a entender el cuerpo de la mujer. El diagn\u00f3stico de la histeria no ten\u00eda base m\u00e9dica, pues se fundament\u00f3 sobre a\u00f1os de pr\u00e1cticas sociales dominadas por los hombres.<\/p>\n<p>Hacer una comparaci\u00f3n interdisciplinaria resulta indispensable cuando estudiamos un problema social. Este escrito intenta alcanzar cierta claridad sobre la desigualdad de g\u00e9nero en la impericia m\u00e9dica a trav\u00e9s de la literatura. Para interrumpir el discurso patriarcal primero se debe educar. La educaci\u00f3n es una parte \u00edntegra de nuestra sociedad, mediante la cual se puede entrelazar la historia, la literatura, la medicina y otras disciplinas con el fin de identificar la desigualdad de g\u00e9nero en nuestras pr\u00e1cticas y costumbres. Se debe fomentar y desarrollar un programa de educaci\u00f3n con perspectiva de gener\u00f3 para que as\u00ed, cuando una mujer pida ayuda, el m\u00e9dico pueda brindarle un cuidado y tratamiento apropiado, dejando de ser part\u00edcipe del discurso patriarcal en el campo m\u00e9dico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>*La autora es estudiante de tercer a\u00f1o de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico y Jefa de Relaciones P\u00fablicas de nonag\u00e9simo cuarto volumen de la Revista Jur\u00eddica de la Universidad de Puerto Rico. Posee un bachillerato en Criminolog\u00eda de la Universidad de Florida.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> Cecilia Tasca et al., <em>Women and Hysteria in the History of Mental Health<\/em>, 8 CLIN. PRAC. &amp; EPIDEMIOL. \u00a0IN MENT. HEALTH 110, 110 (2012).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 111.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Id<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Id<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Id. <\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Carroll Smith-Rosenberg, <em>The Hysterical Woman: Sex Roles and Role Conflict in 19th Century America<\/em>, 39 SOC. RES.: AN INT\u2019L Q. \u00a0652, 655 (1972).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 655.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 656.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 657.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Id<\/em>. en la p\u00e1g. 660.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 661.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 665.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Id.<\/em>\u00a0en la p\u00e1g. 677.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Tasca et al., <em>supra<\/em> nota 1, en la p\u00e1g. 113.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Rachel P. Maines &amp; M\u00f3nica Mansour, <em>La tecnolog\u00eda del orgasmo, <\/em>23 DEB. FEM. 166, 179 (2001).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Id<\/em><\/span>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 178.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Id<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Tasca et al., <em>supra<\/em> nota 1, en la p\u00e1g. 114.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Id. <\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Carol S. North, <em>The classification of hysteria and related<\/em><em> disorders: Historical and phenomenological considerations, <\/em>5 BEHAV. SCI. 496, 499 (2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Id<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Id<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Id<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> John Launer, <em>Anna <\/em><em>O and the &#8216;talking cure&#8217;<\/em>, 98 QJM INT. J. MED. 465, 466 (2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Dianne Hunter, <em>Hysteria, Psychoanalysis, and Feminism: The Case of Anna O<\/em><em>.<\/em>, 9 FEM. \u00a0STUD., 465, 465 (1983).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Tasca et al., <em>supra<\/em> nota 1, en la p\u00e1g. 115.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> North, <em>supra<\/em> nota 25, en la p\u00e1g. 499.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Hunter, <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>supra<\/em><\/span> nota 32, en la p\u00e1g. 485.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Id<\/em><\/span>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\"><span style=\"font-style: normal !msorm\">[39]<\/span><\/a> <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Id.<\/em><\/span><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 486.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Id. <\/em><i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">(traducci\u00f3n suplida)<\/span><\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">CHARLOTTE<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">BRONT<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">\u00cb<\/span><\/i><em>, <\/em><i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">JANE<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">E<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">YRE<\/span><\/i> (1847).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Id<\/em>. en la p\u00e1g. 366.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Id.<\/em> en las p\u00e1gs. 367-368 (traducci\u00f3n suplida).<i><\/i><i><\/i><i><\/i><i><\/i><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Id<\/em>. en la p\u00e1g. 368 (traducci\u00f3n suplida). <i><\/i><i><\/i><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Tasca et al., <em>supra<\/em> nota 1, en la p\u00e1g. 112.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> CHARLOTTE PERKINS STETSON, THE YELLOW WALLPAPER (1892).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Jennifer Semple Siegel<em>, Charlotte Perkins (Stetson) Gilman\u2019s The Yellow Wallpaper: Fiction \u201cwith a Purpose\u201d and the Need to Know the Real Story<\/em>, 59 CEA CRIT. 44, 46 (1997).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 47.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> PERKINS STETSON, <em>supra<\/em> nota 48, en la p\u00e1g. 650.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Paula A. Treichler, <em>Escaping the Sentence: Diagnosis and Discourse in \u201cThe Yellow Wallpaper<\/em>\u201d, 3 TULSA STUD. IN WOMEN\u2019S LIT. 61, 64, 70 (1984).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> PERKINS STETSON, <em>supra<\/em> nota 48, en la p\u00e1g. 648 (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Treichler, <em>supra<\/em> nota 53, en la p\u00e1g. 72.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> PERKINS STETSON, <em>supra<\/em> nota <i><span style=\"font-weight: normal !msorm\">48<\/span><\/i>, en la p\u00e1g. 649 (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Id.<\/em> en la p\u00e1g. 655 (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Id<\/em><\/span>. en la p\u00e1g. 656 (traducci\u00f3n suplida). <i><\/i><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Treichler, <em>supra<\/em> nota 52, en las p\u00e1gs. 74-75 (traducci\u00f3n suplida).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> North, <em>supra<\/em> nota 25, en la p\u00e1g. 500.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 501.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 502.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Id.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 503.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <span style=\"font-style: normal !msorm\"><em>Id<\/em><\/span>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Id. <\/em>en la p\u00e1g. 501.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por: Mar\u00eda Isabel R\u00edos Puras Introducci\u00f3n La representaci\u00f3n de la histeria femenina en la literatura es mucho m\u00e1s que un reflejo social. Es un espejo que revela las actitudes complejas de la sociedad hacia la salud de las mujeres y la autoridad m\u00e9dica, ofreciendo una ventana amplia para explorar la intersecci\u00f3n entre g\u00e9nero, medicina<\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/2025\/02\/13\/desentranando-la-imagen-de-la-mujer-histerica-desde-la-impericia-medica-un-analisis-a-traves-de-la-literatura\/\" title=\"Read More\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":4153,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-4151","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-articulos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4151","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4151"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4151\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4159,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4151\/revisions\/4159"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4153"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4151"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4151"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/derecho.uprrp.edu\/inrev\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4151"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}