NOTA Por: Oscar J. Bezares Lamboy* Introducción Por más de ochenta años, el gobierno federal ha otorgado diversos incentivos contributivos a las empresas estadounidenses que operan en Puerto Rico con el fin de estimular la industrialización de la Isla.[1] Compañías azucareras, manufactureras de textiles y electrónicos, petroquímicas, farmacéuticas, entre otras, se han lucrado de la